El lunes pasado (6 de septiembre) se cumplieron 115 años del natalicio de Justiniano Torres Aparicio, médico, investigador, folclorista, multiinstrumentista y compositor, humahuaqueño.
Es el autor, entre otras reconocidas obras del cancionero glorioso y jujeño, de "Total que". Falleció en 1992 en la capital jujeña, y a partir de entonces comenzó a pensarse en la forma de recuperar y mantener el patrimonio que dejó este creador, y así por iniciativa de su esposa Alicia, se crea el museo que lleva su nombre en la ciudad histórica.
Estudió Medicina en la Universidad de Buenos Aires y en la Universidad Nacional de Córdoba se especializó como médico cirujano.
En el plano musical se destacó ampliamente, pues desde niño aprendió por sí solo como autodidacta teoría y solfeo, armonio, violín, mandolina y guitarra. Se interesó por la musicología y en especial la aborigen criolla.
Fue director del conjunto Humahuaca, los primeros folkloristas jujeños en llegar a Buenos Aires, con el que grabó siete discos simples. Durante ese período se vinculó con músicos como Andrés Chazarreta y Atahualpa Yupanqui, entre otros.
El maestro Ariel Ramírez le recomendó una vez a Atahualpa Yupanqui que conociera el Noroeste Argentino, y muy especialmente a Justiniano Torres Aparicio.
Algunas de sus obras son "Camino de Uquía", "Canción para el viento", "Chacarera de enero", "Clavelito blanco", "Cuando florece el carnaval", "La vi por vez primera", "Total que", entre otras.