El circuito más solicitado y preciado de San Francisco es sin dudas el de las Termas del Jordán, adonde se accede después de alrededor de dos horas y media de caminata por un sendero de riesgo, arcilloso y empinado. La ida es en bajada, y el regreso es más exigente puesto que se emprende la subida, y suele demorar (dependiendo del entrenamiento del caminante) alrededor de tres horas.
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El circuito más solicitado y preciado de San Francisco es sin dudas el de las Termas del Jordán, adonde se accede después de alrededor de dos horas y media de caminata por un sendero de riesgo, arcilloso y empinado. La ida es en bajada, y el regreso es más exigente puesto que se emprende la subida, y suele demorar (dependiendo del entrenamiento del caminante) alrededor de tres horas.
"Las personas que llegan y que quieran hacer los circuitos con dificultad, tiene que registrarse (para que las autoridades estén atentas a su regreso y el tiempo que llevan haciendo la travesía, y alertar en caso de alguna demora) y estar en condiciones físicas para evitar accidentes", explica Daniel Cruz, guía turístico y baqueano quién acompañó a nuestro equipo hasta las termas. Él, de 26 años y su padre se encargan, como tantos otros lugareños, de ofrecer este servicio que se torna necesario por seguridad.
A lo largo del camino a las termas, el caminante podrá apreciar la Cascada de los Loros, árboles de numerosas especies, muchas de ellas de gran porte, y que aportan maderas muy valiosas.
El caminante se sorprenderá por ejemplo con un enorme y añoso quebracho en medio del camino, justo antes de llegar a Campo La Higuera, espacio que se presta para un primer descanso.
Ya casi llegando a la zona baja del recorrido, un palo borracho, del que nos explica el guía, que se puede extraer agua, en caso de una emergencia, lo mismo que de los payos. El siguiente encuentro es con el río Valle Grande.
Ya cuando el momento se acerca, lo anuncia el fuerte olor a azufre (mineral de estas aguas termales), y entonces el caminante sabe que está a punto de disfrutar de esta maravilla de la naturaleza jujeña.
Finalmente, las aguas de las termas del Jordán, están ahí, en piletones naturales enormes de agua turquesa, que ofrece curar y relajar a quien logró sortear los obstáculos y llegar. Luego habrá que emprender el regreso, con más cuidado, ya por el cansancio del visitante.