TILCARA. Los bailarines danzan en la sala Barbarita Cruz, y acaso llame la atención la alegría con que lo hacen. Ejercitan y disfrutan mientras Adrián Temer toca la guitarra y Mariela Cazón, en el bombo, dirige el momento. Cuanta un chiste: un joven habla de lo hermosa que es una mujer, de sus ojos, de sus manos, y su amigo le pregunta qué pasó después. Después terminó la zamba, dice Mariela como forma de explicar esa magia.
Afuera, en el jardín del Capec, conversamos con los organizadores de "Dandinas", este encuentro que realizan, por primera vez, celebrando y reflexionando sobre las danzas andinas. Marina Labrit vive en el noroeste cordobés y nos dice que "mi andar por la danza tiene varias ramas y varios caminos, pero que se reúnen bastante en lo que acá sucedió, con una cercanía constante a los géneros de la música andina, a las personas con las que uno se va encontrando en la ida, de las cuales va aprendiendo, un poco por destino y un poco por elección consciente, por inquietud por buscar lo que me llama de estas danzas".
Julio Jara vive en Córdoba y nos cuenta que "me dedico a dar clases y bailar, y una de las cosas que doy son las danzas andinas". Ana Osella nos dice que "mi relación con las danzas de esta zona, y lo que estamos considerando como danzas andinas, en realidad tiene más que ver con viajar y estudiar en cada lugar profundizando allí las danzas y la cultura".
Osella, que también prepara su tesis de antropología, agrega que "el tema es preguntarnos qué es lo andino, si hay límites en lo andino, cómo lo andino se desparrama y se transforma en distintas regiones, entonces uno de los motivos del encuentro es ese también: desde dónde cada uno se para a pensar lo andino como un entramado general de danzas, ritmos, músicas. Este es un primer recorte que hicimos, lo podemos ampliar más, invitando a los maestros de Bolivia y maestros de acá, pero podríamos haber tomado otros criterios".
Labrit nos habla de la elección del lugar, "a medio camino de gente que está en Buenos Aires y gente que está en La Paz, y también para repreguntarnos el lugar de lo andino. Si nos atenemos solamente a la geografía o a los procesos culturales que van moviéndose por diferentes geografías, que no dejan de tener raíces de otros lugares, pero a la vez se van reformulando en otros espacios sin dejar de ser lo que originalmente son, pero que se van transformando".
Jara agrega que "es difícil delimitarlo, y nos es complejo poder definir qué es danza andina, qué es el mundo andino o cuáles son los límites, así que es también difícil poder definir si surgen de migraciones o si son lugares. En este momento se me ocurre que tal vez lo andino esté circunscripto a lo autodefinido como andino, pero no hay nada cerrado, está en construcción todo el tiempo".
Con respecto al balance de los cuatro días de encuentro, Osella nos dice que "pasó justamente esa situación de encuentro y de poder compartir con mucha gente que no conocíamos, así que agradecemos tanto la presencia de los docentes como de las treinta o cuarenta personas que fueron pasando por día. Se han dado encuentros, reencuentros, clases teóricas, conversatorios, espacios de debate, espacios de taller y de danza".
Osella dice que "las definiciones siempre tienen fecha de vencimiento", Jara agrega que "nos ayudan a poder vernos desde otro punto de vista, desde otra persona que también se piensa y se pregunta. Nos abre otro mundo", y Labrit habla de "otros debates de los que también hay una necesidad muy grande, que lo atraviesan todo y que a veces no se da sólo en los espacios formales. Cosas que tienen que ver con las definiciones de género, que es algo que surgía constantemente, así como el tema de las identidades que, tal vez, reclamen un espacio en la sociedad para ser más cuidados y más respetados".
Ana Osella dice que "hemos vivido cosas muy enriquecedoras para todos, y dan ganas de más. Sumando más gente en la organización, cambiando de lugar para que sea más accesible para gente que no pudo venir". Julio Jara recuerda que "veníamos trabajando desde hace tiempo, surgió la idea de Ana, la siguió Marina y me arrastraron a mí". Marina Labrit habla de "situaciones complejas se resolvieron en el camino para lograrlo, pero con ganas lo hicimos", concluyó.