¿En qué consistió su disertación?
-Vine a contar claves de la autogestión en diseño. En lo personal coorganizo un encuentro internacional de diseño en Mar del Plata desde hace doce años, que pasó a ser referente latinoamericano en lo que respecta a diseño. En paralelo hablé sobre los proyectos en los que estoy trabajando actualmente como gestor cultural con distintas editoriales, y en lo que me especializo específicamente en diseño gráfico es en el diseño de tapas de disco y trabajos editoriales vinculados a la cultura.
-¿Cuál es principal beneficio para el diseñador gráfico en la autogestión de su trabajo?
-En realidad el diseñador gráfico tiene de por sí una herramienta de independencia bastante importante, que la puede usar como no. Hay muchas maneras de trabajar en dependencia de estudios o imprentas ya conformados, pero lo que trato de explicar en mi charla son casos en los que desde el hogar de uno o en un estudio propio se pueden gestionar cosas y hacer uso de la independencia económica que nos da internet, de poder trabajar con gente en distintos puntos del mundo, sin tener que viajar a una ciudad más “cosmopolita”, sino tener acceso a trabajo digital y todo lo que va generando y convirtiéndose en varios casos en un tipo de trabajo que es redituable para la realidad del estudio.
-El diseñador gráfico tiene muchas veces algo de artista y algo de técnico, ¿cómo es que confluyen armónicamente estas dos características?
-Hay opiniones encontradas. Hay muchos diseñadores que vienen de escuelas más institucionales del diseño, y hay otros que salen de escuelas de artes con orientación en diseño y su vertiente es mucho más plástica.
Pero en lo personal, pienso que el diseño es una herramienta de comunicación que complementa algo, es decir, el diseño siempre tiene que acompañar o darle una solución a “algo”, que pueden ser una idea, una consigna, un producto, una marca y demás. En este caso, lo que se busca es darle la solución al cliente o demandante por el trabajo que tenemos que hacer. Justo en mi rubro que son las tapas de discos o eventos culturales, el arte es algo que está muy presente en el tipo de respuesta que necesita mi cliente de su público. Se involucran más las artes plásticas y las expresiones más personales, pero no siempre el diseño es así.
Se llegó a un punto de ramificación y especialización, en el cual cada diseñador por sus condiciones de comunicación puede encontrar el medio y el tipo de cliente con el que se siente cómodo para trabajar. A esta altura hay mucha especialización, lo que permite que tanto el diseñador institucional como el más artístico o el digital netamente, encuentren su camino para desarrollarse profesionalmente.
Además hay una realidad que vive el diseñador gráfico que es que es una de las carrera más jóvenes en las universidades, y en el país no tiene más de 50 años en ejercicio profesionalmente, y eso hace muy necesario los encuentros profesionales para conocer avances.
-Recientemente se celebró el día del diseñador gráfico, ¿cuál es el consejo más urgente para los profesionales/estudiantes?
-Lo mío es una recomendación personal, a mi me gusta cuestionar mucho los parámetros y tratar de no guiarme por las cuestiones del diseño estructuralmente aceptado, porque en esta misma evolución constante del diseño es interesante darle lugar a las ambiciones e inquietudes de cada uno. No creo que se deban reprimir los llamados en el campo gráfico por conceptos preestablecidos sobre lo que uno está ejerciendo, y que si bien esto se aplica en muchas otras carreras, creo que en el diseño se tiene una impronta personal muy importante a la hora de dar una solución en diseño.
De hecho, muchos de estos impulsos son los que me han llevado a encarar distintos proyectos. Actualmente estoy trabajando en un proyecto que está basado netamente en sueños, que se llama “Pour notre jeune”, en español significa “Para nuestros jóvenes”, pero fue editado en Canadá, y es un proyecto netamente basado en el campo onírico, pero que a su vez me abrió muchas puertas y me permitió estar en distintos países como Berlín, para presentar el proyecto. Todo por haber obviado cierto tipo de clientes y seguir un impulso personal.