POR MARIANA MAMANI
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-¿Cuáles fueron las reflexiones que volcó con su participación en la Asamblea Diocesana en Jujuy?
- A mí me toco compartir algunas reflexiones sobre cómo hacemos para transmitir la fe, y qué desafíos tenemos hoy. Sobre todo en el aspecto cultural, en el ámbito de la familia en lo que hace a lo social y económico. Orienté algunas reflexiones sobre ese punto. Después, sobre las actitudes que debemos tener como cristianos para poder ubicarnos como cristianos en la sociedad frente a estos desafíos.
-Hoy estos desafíos ¿son más críticos, a pesar que siempre los hubo?
-Son difíciles, pero también son apasionantes. Estamos en una situación donde se nos exige una respuesta coherente, tener una vida espiritual comunitaria, el compartir nuestras inquietudes, y eso nos hace mucho bien porque nos fortalece mucho en la fe. El Santo Padre nos alienta a no estar encerrados cada uno en su mundo, sino estar atentos a lo que pasa a los demás. Lamentablemente nos dice que “con frecuencia prevalece la actitud contraria: la indiferencia o el desinterés, que nacen del egoísmo, encubierto bajo la apariencia del respeto por la esfera privada”.
-Ud. participará en octubre del Sínodo en Roma, ¿Cuáles son las propuestas o su participación representando al país?
- En el Sínodo, vamos a participar por países, de Argentina vamos tres obispos, ya trabajamos algunos aportes que presentamos en el mes de noviembre e hicimos llegar a Roma a través de una secretaría, junto a otros aportes de otros países. Ahora ellos los sintetizan, nos lo envían para que podamos estudiar y enriquecerlos y hacer otras propuestas en el mes de octubre que son poco más de tres semanas de reuniones con obispos de todo el mundo junto al Papa, reflexionando en torno a estos desafíos y propuestas. A partir de allí elaborar algunas propuestas, luego el Papa las toma para elaborar un documento.
- De este encuentro en Jujuy ¿qué impresión se lleva?
-Me voy con una alegría muy grande, y muy linda, le decía a la gente, que el obispo Marcelo (Palentini) nos mostraba habitualmente fotos de estas asambleas, de sus visitas. Y para mí reflejaba una alegría muy grande, esto de compartir sus experiencias. Así que haber venido a esta provincia me ha provocado una alegría muy grande, y poder comprobar una experiencia religiosa, de fe muy linda. Donde mucha gente se acercó, de distintas comunidades, grandes, jóvenes, adultos, niños o sea que tuvimos una importante participación, en un clima cordial. Excelente jornada y me llevo una gran alegría en el corazón.
- El año pasado para los jujeños, especialmente para los católicos, fue muy triste la desaparición física del obispo Palentini…
-Es un desafío, cuesta pero lo que siento y veo es que el obispo Marcelo sembró en lo profundo. Entonces hay un dolor, extrañar su presencia, pero también hay un compromiso del camino que se hizo y poder continuar.
-En este “Año de la Fe”, ¿Cuál es el mensaje que le deja a los jujeños?
- Tiene que ver y saber con que Dios no nos quita nada en nuestra vida, al contrario él quiere darnos la felicidad, la plenitud y quiere renovar en este año nuestra conciencia de saber que El nos ama de verdad y que la fe tiene que ver con esto que dice que Dios nos hizo familia suya por el bautismo y fortalecer nuestra pertenencia a la iglesia; nuestros lazos fraternos para vivir plenamente en nuestra fe.
- En este tiempo de cuaresma, tiempo de reflexión…
-Son tiempos especiales. El pecado, la falta de testimonio son un dolor grande, que nos muestra que necesitamos conversión. Por eso cada año tenemos para revisar la vida a la luz de la Palabra de Dios. No desoigamos la voz de Dios que llama al arrepentimiento y a crecer en amistad con El y los hermanos. A la vez, cada comunidad se vincula con otras en la misma diócesis y con las Iglesias de todos los continentes. Vivida así, la fe nos pone en vinculación con otros hermanos de todo el mundo. ¡Qué bueno es sabernos parte de un mismo pueblo, peregrino tras una misma esperanza!