Como cada miércoles, jubilados y organizaciones sociales marcharon frente al Congreso. Esta vez, un operativo policial reforzado desplegó un vallado humano alrededor del Palacio Legislativo y derivó en detenciones arbitrarias: tres jubilados fueron apresados, entre ellos una mujer identificada como Delia.
En las inmediaciones del Congreso, la Policía aplicó el llamado “Protocolo Antipiquetes”, elevando aún más la tensión en una jornada marcada por la violencia institucional en otro miércoles de protestas que terminó en incidentes. La Policía demoró a tres personas, mientras la presencia masiva de efectivos contrastaba con el reducido grupo de jubilados que se manifestaba.
Los manifestantes aseguraron que nunca faltan el respeto: "Nosotros hablamos con el corazón, ellos hablan con los palos y con el gas". Ricardo, otro jubilado, debió ser trasladado al hospital tras recibir gas lacrimógeno en el rostro. Las calles se encuentran cortadas por el operativo policial y no por la protesta de jubilados.
Por los incidentes ocurridos en las inmediaciones del Congreso, la Policía detuvo a tres personas: entre ellas Delia y el “Chaca” Carlitos, un jubilado que cada miércoles se suma a las marchas para reclamar por sus derechos. Los manifestantes denunciaron que el operativo policial ocupó la vereda y que, además de impedirles expresarse en la calle, ahora buscan restringir también su presencia allí.