La ONU dio un paso de fuerte contenido simbólico y político al declarar formalmente a la trata transatlántica de africanos esclavizados como "el crimen más grave contra la humanidad". La resolución, aprobada este miércoles por la Asamblea General, no solo busca consolidar el reconocimiento histórico de esa tragedia, sino también abrir el camino hacia debates más concretos sobre justicia reparadora. El texto fue adoptado con 123 votos, tres en contra -entre ellos Argentina, Estados Unidos e Israel- y 52 abstenciones, incluyendo a países de la Unión Europea y Gran Bretaña. Aunque las resoluciones de la Asamblea General no son jurídicamente vinculantes, si reflejan el pulso de la comunidad internacional y marcan agenda en temas de derechos humanos.
La iniciativa fue impulsada por Ghana, cuyo presidente, John Dramani Mahama, viajó a Nueva York para respaldar la votación. En su discurso ante la Asamblea, subrayó que la adopción del texto "sirve como salvaguarda contra el olvido" y como un paso hacia la sanación de las heridas históricas. La resolución va más allá de una condena simbólica. Declara que la esclavitud y la trata transatlántica constituyeron una injusticia de escala, duración y brutalidad excepcionales, cuyas consecuencias aún persisten en forma de racismo estructural, desigualdades económicas y fenómenos asociados al neocolonialismo. También insta a los países a avanzar en mecanismos de justicia reparadora, que incluyen disculpas formales, compensaciones y reformas estructurales.
El secretario general de la ONU, Antonio Guterres, calificó la esclavitud como un crimen que "atacó el núcleo mismo de la condición humana, destruyó familias y devastó comunidades". En ese sentido, llamó a trabajar por "la verdad, la justicia y la reparación".
El texto también pone el foco en la restitución de bienes culturales, al reclamar la devolución "pronta y sin trabas" de obras de arte, documentos históricos y piezas de patrimonio a sus países de origen, un reclamo que viene creciendo en los últimos años desde África y otras regiones.
Sin embargo, la resolución expuso profundas diferencias entre los Estados miembros.