Entre las personas que tuvieron gestos de apoyo y solidaridad con la sociedad jujeña figura la familia Navea en un lugar destacado, brindando beneficios con un solo objetivo: ayudar al crecimiento de varias instituciones. Los conceptos le pertenecen a Fernando Zurueta, destacado escritor, investigador y columnista de nuestro diario que en esta oportunidad se centra en la familia Navea, destacando la generosidad y donaciones "que tienen un sentido social y de apoyo". Es el caso de donaciones y aportes que se hicieron por ejemplo a la Universidad Nacional de Jujuy, a la Asociación Pan de los Pobres, a la Iglesia Católica. Seguro que deben existir otras obras de beneficencia que quizás no se conozcan.
Entre los filántropos de esta familia está el doctor Emilio Navea, nacido en San Salvador de Jujuy el 28 de agosto de 1903. Cursó sus estudios en el Colegio Nacional "Teodoro Sánchez de Bustamante". En el año 1922 ingresó a la Universidad de Buenos Aires en la Escuela de Medicina, obteniendo su título de médico en el año 1929. Regresa a su provincia en el año 1931 siendo designado en el hospital de El Carmen para ser trasladado luego a San Salvador de Jujuy al hospital de Niños funcionando en un primer momento como anexo al hospital San Roque. Ocupó los cargos de subdirector y luego director.
En su actividad particular abrió su consultorio en calle Sarmiento de la capital jujeña, y su especialidad fue clínica médica visitada por una cantidad importante de personas que conocían su capacidad y personalidad carismática. Luego de la visita el paciente se despedía no solo con la medicación, sino con el consejo profesional y personal valorado por su apoyo - experiencia y calidad humana.
Fue subsecretario de Salud Pública del Gobierno de la Provincia, al que accedió desempeñándose con eficacia y responsabilidad. Cumplió funciones como director y vicepresidente del directorio de lo que fuera en ese entonces el Banco de la Provincia de Jujuy. En otro ámbito, sobresale como diputado provincial en distintas oportunidades representando a los departamentos de Humahuaca (1934/1936) y El Carmen (1936/1940) con la particularidad que tal como lo expresaran diversos historiadores al jurar en la asamblea constituida a esos fines, expresó su agradecimiento "manifestando que no pertenecía a ningún partido y que aceptaba la candidatura exenta de compromisos políticos y que haría lo posible para realizar lo necesario para dar bienestar".
Por su desempeño en diversas actividades aceptó en el año 1952 ser candidato y luego ser vicegobernador acompañando a quien fuera gobernador de la Provincia de Jujuy el profesor Jorge Benjamín Villafañe hasta el año 1955.
En su trayectoria no dejó de pensar en los necesitados y en instituciones que merecían ser apoyadas. No dudó en entregar tierras para lograr el crecimiento a la joven Unju creada por Ley Nacional número 20.579 el día 19 de noviembre de 1973 que se dictó como parte del proceso de expansión del sistema universitario argentino.
Fue participante activo del proyecto educativo y en el año 1976, donó a la Unju 33 hectáreas del campo familiar conocido como paraje Severino promoviendo el anhelo que esa zona sea el lugar ideal para el uso agrícola y educativo de la Facultad de Ciencias Agrarias.
El campo experimental lleva el nombre del doctor Emilio Navea en reconocimiento a su generosa acción en beneficio de la población con el trabajo que se haría en la Facultad de Ciencias Agrarias de la Unju. Sin duda es, y sigue siendo, un recurso importante en la formación de los estudiantes y profesionales vinculados a la investigación científica y a la transferencia de tecnología en los productos agrícolas de la región.
Actualmente el coordinador del campo es el ingeniero agrónomo Lino Ibarra (egresado de la FCA), quien depende directamente del Decanato (secretaría administrativa) desarrollando actividades en docencia e investigación en cultivos, manejo de suelos, agua, plagas y enfermedades; experiencias con nuevas variedades y tecnologías agrícolas; prácticas y pasantías.
Las áreas de trabajo en actividades agrarias están disponibles en 17 hectáreas divididas en parcelas destinadas a actividades curriculares y a la conservación de especies en un sistema pastoril y embrionario con una producción bovina importante. La producción avícola tiene un funcionamiento de excelencia y el trabajo agrícola en áreas de cultivo bajo riego, dan muy buenos resultados. La construcción de canales y acequias, la adquisición de maquinarias junto a toda una infraestructura adecuada está al servicio de docentes, estudiantes, investigadores que no dejan de tener una presencia activa.
El doctor Emilio Navea al ser invitado para que observe los trabajos quedó gratamente sorprendido por lo que resolvió donar otras 66 hectáreas en el año 1982 a la universidad. Su gesto fue reconocido por la universidad incorporando más infraestructura, desmonte selectivo, construcción de casa habitación con agua, galpones, maquinarias y agregado en los estudios otros cultivos que nacen de los proyectos de cátedra en colmenas en su producción y procesamiento, en cultivos de maíz, de amaranto, de quinoa, instalación de tambos, fabricación de quesos, ensayos frutales y forestales que son actividades de campo abierto.
Estos logros se hacen gracias al esfuerzo por el apoyo de tantos docentes en la tarea de lograr el crecimiento de esta unidad académica. No puedo dejar de nombrar a personalidades que trabajaron intensamente como fueron el Ingeniero Alberto Vigiani, destacado investigador, docente, colaborador y amigo personal del doctor Emilio Navea, al que lo asesoró y aconsejó para concretar la donación de estas 66 hectáreas a la universidad. Los ingenieros Néstor José Alcoba, Dora Vignale, Marcelo Sánchez Mera, Mario Bonillo, Estela Agostini, Noemí del Valle Bejarano, Jorge Horacio Schimpf, Juan Payo Barbarich, entusiasmados y preocupados hicieron realidad lo que fue un sueño y debe reconocerse.
El ingeniero Jorge Horacio Schimpf actuó como director de campo desde 1978 al 2005 y es quien proporcionó datos de las actividades en las primeras 33 hectáreas las que inmediatamente se alambraron realizando las primeras siembras de maíz. Este trabajo se hizo con valiosísima colaboración de internos que, con ciertas discapacidades motrices, vivían en el hospital "Doctor Vicente Arroyabe" donde allá por el año 1975 la universidad trabajaba. A estos internos se los capacitó para realizar algunas tareas y luego muchos pertenecieron a la planta del personal
Toda esa información se logra gracias al apoyo brindado por la decana ingeniera Noemí del Valle Bejarano y el ingeniero Schimpf. Sin su ayuda sería imposible realizar este escrito, lo que agradezco.
La familia Navea se caracterizó por ser muy generosa con la sociedad de Jujuy en todos sus actos pero no solo fue el doctor Emilio Navea quien cumplió su mandato familiar de ayuda. Su hermana Laura Navea de Carlevaro donó a la Asociación Pan de los Pobres - Hogar San Antonio una propiedad muy valiosa ubicada en la calle Sarmiento frente a plaza Belgrano. Y se cumple con el propósito de la señora Navea. Se atienden aproximadamente a cincuenta personas durante las veinticuatro horas del día. Se les brinda alojamiento, desayuno, almuerzo, merienda y cena, atención médica y la medicación necesaria, trabajos de fisioterapia, dándoles ropa, remedios, pañales, etc. Y sin descuidar la salud mental se crearon los talleres para adultos para que se sientan contenidos. En ese ámbito se trabaja en pinturas, costura, dibujo y labores de todo pensando que deben y se merecen tener una mejor calidad de vida.
Es justo reconocer que el Ministerio de Salud y Educación son pilares importantes en la tarea de dicha entidad y colaboran brindando personal humano, pañales y leche. El personal en enfermeras y capacitadoras sociales es meritorio y como se observa se sigue con el mismo pensamiento originario desde la creación del hogar llamado años atrás "asilo", en el año 1899. Sigue la entidad siendo privada y sin fines de lucro mantenida por los aportes de los jujeños. Laura Navea de Carlevaro fue socia activa y dio lo mejor apoyando y cuidando a los que menos tienen.
Hoy sin duda puede estar feliz la señora Laura Navea de Carlevaro: se cumplió y no dudo seguirá así con el fin perseguido proteger al más necesitado. El ingreso que se obtiene en alquiler de este predio ayuda para cumplir con las necesidades en el mantenimiento de la entidad que es patrimonio de todos los jujeños. En el testamento que hiciera oportunamente deja expresamente establecido la prohibición de venta de la casa mientras exista dicho hogar con el cargo de mantener en condiciones el mismo.
Pero el agradecimiento no solo debe ser a Emilio Navea y a Laura Navea de Carlevaro. Sus otros hermanos Lucio y Hugo de una manera u otra siempre estuvieron dispuestos a dar su aporte y apoyo como al igual la hija del doctor Emilio Navea, Laura Graciela, quien hizo donaciones importantes.
En el año 2015 la señora Laura Graciela Navea, en su carácter de legataria de los señores Laura Ruth Navea de Carlevaro y Hugo Nicolás Navea como por sus propios derechos, dona a favor de la Diócesis de Jujuy dos inmuebles.
El primero se individualiza como circunscripción 1 sección 4 manzana 68 parcela 1 padrón C - 3.533 matrícula 3.154 se hace la entrega dejándose constancia que la señora Laura Graciela Navea construyó por la donataria una capilla para el culto con una expresa disposición de que no puede cambiarse su destino, estableciéndose otras condiciones que deben ser respetadas. La donación que hizo la hija de Emilio Navea, no solo fue la tierra. Construyó una capilla para que la población pueda concurrir a rezar con el convencimiento que la oración es una parte fundamental de la vida espiritual. Seguramente que la asistencia a misa o eucaristía, las oraciones personales, participar en eventos especiales como bodas, bautizos o funerales son de las tantas actividades que se puedan realizar en el tiempo y con ese propósito se hizo.
En el segundo inmueble identificado como circunscripción 1 sección 4 manzana 67 parcela 1 padrón 3.632 también se entrega con cargo de ser residencia exclusiva para el culto cristiano evangelizador con movimiento de cursillo de cristiandad la que también debe ser respetada en este sentido. (Autoría Fernando Zurueta).