La jornada de protesta nacional tiene un fuerte impacto en la provincia, especialmente en la capital jujeña, donde el acatamiento es casi total en sectores clave. El transporte urbano de pasajeros fue uno de los más afectados: todas las líneas de colectivos se plegaron a la medida, dejando sin servicio a miles de usuarios que debieron buscar alternativas para movilizarse.
Las entidades bancarias también permanecen cerradas en el casco céntrico. Sucursales como la del Banco Macro y otras ubicadas en la zona comercial no abrieron sus puertas, impidiendo la realización de operaciones financieras.
El comercio, por su parte, arrancó la jornada con persianas bajas. Si bien se espera que algunos locales puedan abrir durante la mañana, la posibilidad depende de que los empleados puedan llegar a sus puestos mediante transporte particular o alternativo, ante la falta de colectivos.
En cuanto a los combustibles, la situación es variada. Mientras algunas estaciones de servicio operan con normalidad, otras decidieron sumarse a la medida. Tal es el caso de la estación ubicada en la intersección de Güemes y La Madrid, que permanece cerrada.
El Registro Civil es uno de los pocos organismos que confirmó atención desde temprano, aunque con muy baja concurrencia tanto de ciudadanos como de personal, reflejando el clima general de la jornada.
La reducción del transporte también limitó la llegada de vecinos del interior provincial, lo que profundizó la baja afluencia en el microcentro y disminuyó significativamente el habitual flujo de compradores y personas que realizan gestiones.