Con la mirada puesta en la imaginación y la creatividad presta a salir a la luz, el talento de Alejandro Nahuel Condorí se expone en un muro de la ciudad de Tartagal, Salta.
La naturaleza autóctona representada en una mujer es la imagen central de la obra que tiene tonalidades vivas y se exhiben en animales adaptados en un espacio otorgado al arte.
Como temática central, la fauna y flora del lugar es la que deslumbró las miradas del jurado en el concurso "Muros que hablan", brindando una bella vista con tucanes, pumas y yaguaretés. "Fui preparado con lo referente al calor, logré trabajar con lo mejor que podía. Pero, previamente, estudié los ejemplares que habitan la zona que es muy parecida a las Yungas nuestras", reveló el artista que inició su trabajo con un boceto en primera instancia, para luego volcar el color y la gran inventiva a través de una labor que tuvo su reconocimiento con el primer premio entre los participantes.
Desde el primer día los artistas de diferentes provincias se lucieron con los planteos creativos y en la noche también avanzaron para no sentir tanto el calor.
El color exploró veinte ideas espontáneas que brillaron hacia el final como murales de gran impacto visual y cultural, a cargo de artistasplásticos de todo el país. Y es que cada obra fue inspirada en la preservación de la flora y fauna regional, reforzando valores de pertenencia, conciencia ambiental e integración social. "Me dejé llevar por el manejo de los colores, para mí fue una linda experiencia que me hace crecer y me motiva a seguir adelante", indicó el creador de murales como "La tejedora" y "La juguetería".
La magia de la naturaleza desplegó su encanto a través de los exponentes que dejaron su proyecto con mensajes con técnicas y composición. "Aproveché que tenía más energía en el corazón del centro, después fui reforzando con más piezas para completar la obra en tres días con látex e hidroesmalte. Hay amarillos por ejemplo, que ya vienen medio aclarados y que no dan los tonos como uno quiere que tengan", resaltó. El primer mural de Condorí así como el último tiene la emoción que abraza desde sus tonalidades desde diferentes puntos en la urbanidad jujeña. "La experiencia fue hermosa y cada vez que participo de algún certamen, es única. En Bolivia, logré hacer una escultura en arena que fue una muestra de que el arte cruza fronteras y es valorado de la misma manera", finalizó.