“Chelsea Football Club y el entrenador Enzo Maresca decidieron separarse”, informó la institución londinense en un escueto comunicado difundido ayer. El texto oficial le agradeció al entrenador italiano por los títulos obtenidos -la UEFA Conference League y el Mundial de Clubes de la FIFA-, pero dejó en claro que el club considera que un cambio en el banco de suplentes es la mejor vía para “volver a encarrilar la temporada”, con objetivos aún abiertos en cuatro competiciones, incluida la clasificación a la próxima Champions League.
Durante las últimas semanas de diciembre, distintos medios británicos habían anticipado un clima cada vez más espeso en el seno del club. En ese sentido, The Guardian fue categórico: “La relación de Maresca con la directiva se quebró y la ruptura llevó a las partes a una separación de caminos”. The Sun había adelantado que el desgaste era especialmente profundo con el copropietario Behdad Eghbali y con los directores deportivos Laurence Stewart y Paul Winstanley.