La politóloga Laura Fernández se convirtió en la presidenta electa de Costa Rica tras arrasar en la primera ronda, instancia en la que se impuso con casi el 50 por ciento de los votos, casi diez puntos arriba de lo que necesitaba para no ir a segunda vuelta. Le sacó aproximadamente 15 puntos de diferencia a su principal competidor, Álvaro Ramos. Lo consiguió luego de una campaña en la que se presentó como la "heredera" del actual presidente Rodrigo Chaves y en la que prometió "mano dura" contra el crimen y la inseguridad, las principales preocupaciones de la población.
De hecho, hasta fue comparada con Nayib Bukele por esas intenciones y hasta el presidente de El Salvador fue uno de los primeros en felicitarla. En sus redes sociales, dijo que la saludó telefónicamente y le deseó "el mayor de los éxitos" en su futuro Gobierno y "todo lo mejor para el querido pueblo hermano de Costa Rica". Fernández también recibió el saludo de la cancillería argentina.
La autodenominada "candidata de la continuidad" prometió concluir una cárcel inspirada en la megaprisión de Bukele para pandilleros, aumentar las penas e imponer estados de excepción en zonas conflictivas, como el que rige en todo El Salvador.
Fernández, politóloga y especialista en políticas públicas y gobernabilidad democrática, es la segunda mujer que gana la silla presidencial en la historia de Costa Rica tras Laura Chinchilla, del socialdemócrata Partido Liberación Nacional, quien gobernó entre 2010 y 2014.
Hija de un agricultor y una profesora, cuenta que fue criada entre vacas y gansos, y que en sus vacaciones escolares ayudaba en una ferretería familiar de San José empacando clavos.
Le gusta la pesca, correr, y es amante de los postres. "Soy muy golosa", dice. Tenía 19 años cuando consiguió su primer trabajo en un proyecto de la cooperación alemana.
Se considera "liberal en lo económico y conservadora en lo social", aunque cuenta que siendo menor de edad logró entrar a bares y discotecas con cédula falsa.
Estudió en un colegio de monjas, es católica, está casada en segundas nupcias y tiene una niña de tres años, nacida tras un embarazo de alto riesgo.