Lo lindo de esta profesión es que nunca te deja quieto. Siempre hay cosas nuevas, sobre todo para los curiosos que andamos buscando las nuevas formas que toma el periodismo en mundo llenos de cambios en todos los aspectos pero sobre todo en lo tecnológico que atraviesa nuestro hacer diario.
El uso de los grupos de whatsapp integrados por periodistas y comunicadores institucionales en la construcción de la noticia.
En este panorama hay una herramienta que se ha convertido en lo más práctico y cotidiano, que sirve para todas las áreas de vida, pero solo me quiero detener en su utilidad para hacer periodismo o comunicación institucional a través de la construcción colectiva de agendas noticiosas: los grupos de whatsapp.
Y me detengo solo en los grupos y no en la herramienta en sí misma, porque aquí en los grupos se genera algo novedoso que es el constante intercambio de información de forma horizontal, su utilidad va desde pedir un teléfono necesario para encarar una nota hasta recibir información directamente de un organismo, ya sea en texto o audio y al mismo tiempo recoger la opinión de colegas sobre un mismo tema.
Esas construcciones colectivas son innovadoras y eliminan la elaboración solitaria que solían tener los periodistas.
En los grupos de whatsapp de periodistas o de información institucional se puede ver como los diferentes contactos aportan información constantemente, uno más que otros, como suele ocurrir en todo tipo de grupo.
Pero la información se socializa en un colectivo específico de manera instantánea y se construye con la diversidad de actores de una forma muchas veces sorprendente.
Este formato suele ser usado con mucho éxito por los periodistas que hacen comunicación institucional, de forma sencilla el colectivo de prensa tiene a la mano información sobre eventos, conferencias de prensa y todo lo que generar instituciones públicas o privadas diariamente.
Y es que la facilidad de redactar mensajes breves junto con imágenes, videos o audios y enviarlo a cientos de personas en cuestión de segundos abre una nueva frontera para el periodismo, ya que no es necesario redactar notas y subirlas a una plataforma digital con formatos específicos.
El contenido se transforma y se vuelve cada vez más inmediato y con canal directo al lector. Además de tener un canal más descontracturado, donde no faltan los memes, las bromas y claro que los emoticones son el condimento de las conversaciones.
Es tal el alcance de esta herramienta que hace pocos meses se conoció una noticia muy curiosa hasta el propio presidente se comunica a través de la plataforma social con un grupo de periodista.
Eso está bien o está mal, no lo sé, lo único que quiero decir con este ejemplo que es una herramienta que está incorporada a la cotidianidad del hacer de los periodistas.
Pronto habrá otra seguramente.