Si bien su pasado es muy reciente, con Fernando Dupont como pionero de la zona, con apenas treinta años de historia, su presente es tan potente que hace pensar en un gran potencial.
Además de la flamante Ruta del Vino, ya se conformó la Asociación de Bodegas de la Quebrada, demostrando colaboración, respeto y admiración entre los protagonistas del vino de Jujuy, en uno de los principales destinos turísticos de Argentina.
Ese recorrido por pueblos históricos, con arquitectura colonial y casas de adobe, como Tilcara, Purmamarca, Humahuaca y Maimará, que atrae miles de turistas del mundo, es la mejor carta de presentación. Además, significa una gran ventaja, porque el vino termina de completar una experiencia junto con la gastronomía, la naturaleza, el arte y la cultura del lugar.
La mejor manera de apreciarlo es ir y ver cómo todo eso es lo que se vive y respira allí, los lugareños están orgullosos de su origen y de su cultura, y quieren compartirlo con los que llegan, a través de su arte, su gastronomía y ahora también de sus vinos, que nacen en viñedos de altura ubicados a lo largo y ancho de la Quebrada, entre los 2.200 y los casi 3.800 msnm.
Pero más allá de los atributos de los vinos que allí se producen y de sus atractivos paisajes, la Ruta del vino de la Quebrada se vuelve única porque la recorre el Tren Solar de la Quebrada.
Ahora con el flamante apeadero El Bayeh, ubicado en medio de los viñedos de la bodega, suma una nueva parada, justo después de la Estación Maimará, que abre la puerta para vivir una experiencia única.
La misma Incluye un recorrido por la viña, visita a la bodega y degustación de sus vinos, acompañada por empanadas y exquisitos quesos de cabra.
Este nuevo hito se suma a las propuestas gastronómicas y de hospedaje que ya ofrecen otras bodegas de la región como Viñedos Yacoraite, Bodega Kindgard, Amanecer Andino, Don Milagro, Huichaira Vineyard, Fernando Dupont, Viñas del Perchel y Yanay, entre otras.
Todo esto no solo pone en valor la vitivinicultura del norte jujeño, sino que ayuda a promoverla a todo el mundo.
Sin dudas, esto motivará a que otros productores de la zona se sumen con sus vinos, ayudando al crecimiento de una región que tiene el éxito garantizado. Porque el vino es solo una parte de la experiencia, también es el lugar, sus paisajes, su clima, su cultura y la historia detrás de cada personaje que esconde cada etiqueta.
Sus auténticos "vinos de patrimonio" no solo ostentan calidad y diversidad de estilos, también proponen un carácter único, reflejando el paisaje y demostrando el gran potencial que tiene el lugar.
No dudo en afirmar que en Jujuy está naciendo una de las grandes zonas vitivinícolas del mundo.