Por Fernando Zurueta
"Otro de los gobernadores jujeños que tuvo trascendencia en diferentes aspectos fue José López del Villar quien, apenas cumplidos quince años, llegó a América trabajando con Narciso Lozano y Goyechea -oficial de las Reales Cajas de la Gobernación de Córdoba-". Nuestro columnista destacado Fernando Zurueta investigó en torno a la vida y obra de esta personalidad: "Seguramente por este contacto vino a Jujuy radicándose en el año 1815 en el departamento Río Negro de propiedad de la familia Zerda - Ovejero donde funcionaba el ingenio más grande la provincia de Jujuy.
Trabajó en "Navea y Compañía", que fue una empresa mercantil de tipo familiar asentada en Salta, siendo el lazo estratégico que le brindaba un mercado para los productos de su hacienda. La relación se consolidó con el casamiento de su hija Vicenta con José Ramón Navea.
Al casarse en 1823 con Fulgencia Pérez Zegada pasó a ser propietario de la finca San Lorenzo en La Esperanza. Fulgencia, a través de la herencia familiar que recibe por una merced real iniciada a favor de Gregorio de Zegada desde el siglo XVIII por la familia Villar - Zegada siendo transmitida a través de generaciones durante más de cien años.
En ese lugar se logró el funcionamiento de un ingenio azucarero hasta que en el año 1893 lo compra la Sociedad Leach.
Entre 1824 y 1861, a pesar de que Jujuy tenía serios problemas de enfrentamientos permanentes por cuestiones políticas, López del Villar se hizo cargos de las deudas existentes de su suegro José Miguel Zegada y mediante su orden y constancia cancelar lo debido y pudo acrecentar el patrimonio, con la admiración y respeto ante la población.
Fulgencia Pérez Zegada poseía una casa y hacienda denominada "El Bracho" en Tarija, heredada de su padre, Julián Pérez Echalar, con participación en la conquista y colonización de la zona.
Su vinculación con Bernardo Trigo, quien fuera un comerciante tarijeño importante, le permitió a López del Villar introducir en esa plaza, el azúcar de San Lorenzo desde Salta por la intermediación de los hermanos Navea".
Este estudio realizado por Leonor Peirotti no deja duda en cuanto al trabajo de López del Villar lo que fue tomado en su escrito en "Haciendas y negocios familiares. "De la merced real a la empresa familiar azucarera (1780-1870)".
Con un poder económico importante fue dueño del molino del bajo de río Grande y en 1848 compró junto con otras propiedades en Sucre a los herederos de Agustín Sarverry siendo reconocido como propulsor de la industria azucarera de la Provincia en su finca de Calilegua. Lo dicho surge de Sánchez de Bustamante al mencionar a Martín de Moussy en su libro "Descripción de la Confederación Argentina" publicado en 1864 consigna "que la fábrica de azúcar de San Lorenzo - Calilegua es casi tan importante como la anterior (de Ledesma) y pertenece a la familia Villar".
En el plano familiar, al casarse con Fulgencia Pérez de Zegada forma una familia consolidada con once hijos. Entre ellos Vicenta casada con José Ramón Navea; Teodora Fulgencia se casó con Bonifacio Zabala el 12 de agosto de 1869; María Teresa con Restituto Zenarruza quien fuera luego gobernador de Jujuy, (Crónicas útiles del Instituto de Estudios Iberoamericanos); Polonia casada con Emilio Quintana; José, soltero y Salvador, que son datos que se pudo recuperar en la historia, pero al momento de su muerte, sólo vivían cinco de ellos.
López Villar se volcó a la actividad política en representación del partido unitario. Fue diputado ante la Legislatura provincial en representación del distrito capital entre los años 1837 y 1839. En 1840 fue elegido diputado por el departamento de Río Negro y nuevamente por la Capital por los períodos 1843-1845, 1846-1848 y 1848-1849. Durante su mandato fue vicepresidente segundo de la Legislatura en 1844, vicepresidente primero en 1846 y presidente de la Comisión Permanente en 1849 (funcionaba en receso del gobernador y fue la continuidad del Poder Legislativo).
Al finalizar el mandato del gobernador federal Pedro Castañeda el 11 de enero de 1851 fue elegido gobernador (Biografías de T. Sánchez de Bustamante) la Legislatura se reunió para elegir a su sucesor, proponiendo las candidaturas de José de la Quintana y José López Villar. Tras nueve votaciones ninguno obtuvo los dos tercios exigidos por el reglamento. Aplicándose el artículo 7º, "no resultando la mayoría de ocho votos debe sacarse por suerte al gobernador de entre estos dos" se efectuó un sorteo que favoreció a López Villar, quien asumió el poder el 12 de enero de ese año logrando en su gobernación entre tantos logros : un nuevo estatuto provincial, ley de elecciones de diputados, reglamento para la administración de justicia, ley de procedimientos civiles y criminales y la ley de elección de jueces y en el aspecto educacional con la creación de maestros de primeras letras en todos los curatos de la provincia.
Ante los problemas de ese entonces termina renunciando como gobernador y regresa a sus actividades privadas.
Tras la caída de Juan Manuel de Rosas, López Villar regresó a la actividad política. Fue diputado por la capital y presidente de la Legislatura provincial, integró la Convención de 1855 a 1856 para la reforma constitucional.
En todo momento fue un referente en su partido federal en el norte argentino hasta su muerte en 1869 a los 79 años.
Las propiedades de López del Villar recibido por los Zegada y lo que incorporó con su trabajo fueron incalculables localizados en el Ramal, en San Salvador de Jujuy, en El Carmen y otras zonas lo que demuestran la importancia que patrimonialmente tuvo. Aun a la fecha los herederos tienen su titularidad en menor cantidad, pero debe rescatarse para la historia generosidad de la familia que fueron donados por sus herederos al Gobierno de la Provincia de Jujuy, a la Unju, -Universidad Nacional de Jujuy- y a entidades de bien público con cargo que tienen un enorme valor.
Y es importante contarlo dado que poco se conoce de quien fue un destacado empresario y político en la sociedad jujeña.