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29 de Marzo,  Jujuy, Argentina
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En el camino a Punta Corral “no se vende mucho” como antes

Como lo hacía su abuelo hace 40 años atrás, Leonardo Galeán vende comida a los peregrinos.
Domingo, 29 de marzo de 2026 00:00
TRABAJO | EN SU PUESTO GALEÁN PREPARA LA COMIDA PARA LOS PEREGRINOS.

En el primer calvario el peregrino y devoto de la Virgen de Copacabana de Punta Corral hace su primer descanso y evalúa en que condición está para continuar los aproximadamente 18 kilómetros restantes hasta el santuario.

Para los que regresan del cerro, es el sitio indicado donde recobrar fuerzas y transitar el último tramo del camino que los llevará hasta Tumbaya, y desde allí finalmente trasladarse hacia sus destinos de origen, y recién poder decir que cumplieron un año más con la Virgen.

Por la cantidad de personas que se aglomera en ese sector, vecinos de la zona y otros que viven en Tumbaya y en los Valles se establecen allí para ofrecer comidas, bebidas, infusiones, golosinas y demás, en puestos levantados casi informalmente porque sólo lo utilizan en este tiempo.

Leonardo Galeán, nacido en Higueritas, paraje cercano al primer calvario desde 30 años atrás junto a su señora (Ana) se establece allí casi una semana antes del Domingo de Ramos para atender a los peregrinos.

Desde niño, hace unos 40 años acompañaba a su abuelo (Rosa Galeán, que vivía con su abuela Modesta Torres a vender, pero no donde ahora está el calvario, sino a orilla del camino cerca de la casa del abuelo. "Teníamos manzanas y duraznos que cosechamos aquí nomás, también café con una gotita de alcohol, que era costumbre", recuerda.

Al fallecer su abuelo él continuó vendiendo, "aquí me hice esta pieza y este techito para vender; cada uno se construyó a base de su sacrificio", aclaró refiriéndose a las demás personas que también ofrecen comidas.

"Acá se vende, pero 'el golpe' es el domingo (hoy), los días anteriores vendemos poco, porque la mayoría sube con su carpita y lleva para comer en el camino". A pesar de la cantidad de peregrinos que vio ascender, aseguró que "vi más gente que otros años, pero más subieron por Tunalito".

En Tumbaya trabaja en el puesto de salud, por lo que todos los días debió ir a cumplir con su obligación y regresar al puesto para seguir vendiendo. Después de permanecer casi una semana en el primer calvario, esta tarde "pasa la imagen, levanto todo y me voy", aseguró.

Se lamentó porque "no se vende mucho", y remarcó que "lo que cuesta es traer todo. Mucha gente trae para comer, no es como antes, en que se vendía bien".

En su puesto sirve picante de mondongo y locro (a $ 7 mil), asado de cordero con choclo, papa y queso ($ 15 mil), también sirve sopa ($ 3 mil). Aparte ofrece café ($ 2 mil), el bollo a $ 1.200, además de mate cocido, té, gaseosas, agua mineral y demás.

A Punta Corral sube por lo menos 4 o 5 veces al año por su función como agente sanitario, por lo que aprovecha la peregrinación para juntar dinero que le permitirá pagar "los estudios de mis hijos y tal vez para comprar algunas cosas que necesito, ojalá me alcance", se esperanzó.

 

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