En plena temporada de lluvias, marcada por precipitaciones intensas que provocan desbordes en ríos, arroyos y también en distintos sectores urbanos, el director provincial de Recursos Hídricos, Guillermo Sadir, detalló las acciones preventivas y las obras que se vienen ejecutando para mitigar el impacto de estos fenómenos en la provincia.
"El trabajo que hacemos es el de todos los años, intervenir en los puntos críticos ya identificados y también en los nuevos que surgen luego de cada escenario de lluvia, reforzando aquellos sectores donde el exceso hídrico puede generar inconvenientes", explicó Sadir en su despacho, Sostuvo que las tareas se centran principalmente en el reencauzamiento de brazos de ríos o desagües específicos, además del refuerzo con defensas flexibles en los lugares más complejos.
Sadir recordó que en términos generales, muchos asentamientos y viviendas se encuentran ubicados en zonas de alto riesgo hídrico, como desagües naturales o conos de deyección de cuencas secas, por lo que las tareas preventivas se desarrollan durante todo el año. "Lo primero que tenemos que aceptar como jujeños es que vivimos en una provincia con una topografía de pendientes importantes en todos los desagües naturales. En un escenario donde el régimen de lluvias tiende a intensificarse, la labor de resguardo hídrico es fundamental", afirmó.
El director de Recursos Hídricos estimó que el actual período de lluvias se está desarrollando conforme a los pronósticos. "Ayer, por ejemplo, tuvimos milimetrajes importantes en gran parte de la provincia, especialmente en la zona centro", dijo, y precisó que durante los días previos regía una alerta amarilla que el domingo pasó a naranja, lo que derivó en lluvias intensas desde la zona de León hasta el área central de la provincia.
"Ahora estamos interviniendo en los puntos más críticos y creemos que esto es recién el inicio de la temporada", sostuvo. Explicó que muchos de los problemas se generan en sectores donde hay viviendas ubicadas por debajo de desagües naturales, lo que hace que, ante lluvias de gran intensidad, los resguardos sean superados y se produzcan derrames e inundaciones.
En ese sentido, detalló que el domingo se registraron inconvenientes en Lozano y en Yala, aunque sin consecuencias graves y que ayer se iniciaron relevamientos en Palpalá. "La temporada recién empieza y tenemos por delante un pronóstico de exceso de lluvias para marzo y abril, que va a afectar a toda la región, incluida Jujuy, Salta y Tucumán. Ese escenario puede provocar problemas serios", afirmó.
Ante esta situación, explicó que la estrategia es intervenir entre una precipitación y otra, remediando en la medida de lo posible los sectores que fueron superados por el agua. "Es un trabajo muy complejo, pero es el que hacemos todos los años", explicó.
En cuanto a las obras de mayor envergadura, Sadir destacó los trabajos realizados en la confluencia del río Grande con el Huasamayo, uno de los puntos críticos que dejó la temporada pasada. "La bajada del Huasamayo provocó un tapón en el río Grande, elevando el nivel de la margen izquierda y afectando a la zona instalada allí", explicó.
Para remediar esta situación desde el organismo se avanzó en la extracción y el transporte del sedimento acumulado. "Hemos podido retirar decenas de miles de metros cúbicos, aunque los volúmenes totales superan los 100 mil metros cúbicos. El sedimento es hoy nuestro principal rival, porque cambia rápidamente el escenario", afirmó.
También mencionó dificultades en sectores de la Quebrada, donde existen viviendas, emprendimientos productivos y viñedos ubicados en conos de desagüe. Zonas como Quitacara, La Huerta, Huacalera y El Perchel quedaron especialmente expuestas tras las lluvias del año pasado. "Hay asentamientos productivos que están sometidos al riesgo de que escurra agua desde la cuenca seca", explicó.
En ese sentido, Sadir destacó el trabajo conjunto con Vialidad de la Provincia, Vialidad Nacional y los prestadores de servicios públicos como Agua Potable y Ejesa. "Cada inconveniente que surge durante el período de lluvias se aborda de manera inmediata, concentrando la logística en esos puntos", dijo.
El funcionario reiteró que uno de los principales problemas es la localización de viviendas y centros productivos en áreas de riesgo. "Cuando nos reunimos con los afectados, lo primero que hacemos es marcar claramente que están ubicados dentro de desagües naturales", sostuvo.
Además, indicó que hay una variable imposible de prever con exactitud, la cantidad de lluvia. "Hoy las precipitaciones se concentran en poco tiempo y con mucha intensidad, lo que hace que los milimetrajes superen la capacidad de desagüe", explicó. Como ejemplo, mencionó registros del año pasado con más de 100 milímetros en menos de dos horas en Alto La Viña y entre 40 y 60 milímetros en Huacalera. "Si esa cantidad cae en pocas horas es manejable, pero si cae en media hora, ninguna infraestructura puede evacuarla de inmediato", afirmó y agregó que las remociones de suelo agravan aún más la situación.