Los amantes de los corsos de la ciudad de San Pedro de Jujuy generan un enorme entusiasmo entre los artistas carnestolendos. La comparsa indígena Aymara lleva 26 años animando los pasajes y contribuyendo al crecimiento de esta gran fiesta que tiene la Perla del Ramal. Hoy volverá a lucirse en la última jornada de corsos que se iniciará a las 22.
Gino Romero uno de los fundadores de la comparsa Aymara y en una entrevista con El Tribuno de Jujuy dijo que se fundó hace 26 años. Todo empezó "como una locura", manifestó Romero al recordar que con un grupo de amigos decidieron un día juntarse y fundar la comparsa.
En los inicios su padre estuvo al frente del proyecto, junto a sus tíos y otros amigos que ya fallecieron. "Nosotros seguimos con el legado que nos dejaron ellos, están mis hermanos, están mis hijos, primos, sobrinos y diferentes familias que nos acompañan. Somos mucho más que una comparsa, es una gran familia, a través de los años compartimos con diferentes integrantes y hoy por hoy la mayoría tienen sus hijos, algunos hasta sus nietos, entonces en estos 26 años hemos logrado conformar una familia", sostuvo.
Romero expresó que la elección del nombre aymara "proviene del imperio inca, es un dialecto que se hablaba antiguamente, así como el quechua o el guaraní. Aquí en Jujuy si vamos al norte podemos encontrar a la comunidad, en honor a su dialecto es que decidimos ponerle ese nombre a la comparsa, ya que es una lengua que identifica a nuestro norte jujeño".
La alegoría de este año fue "Metamorfosis, la evolución de los animales". A través de los años fueron evolucionando y realizando sus trajes de acuerdo a la alegoría elegida, siempre bajo el nombre aymara, llevando presentes artesanías, adornos y guardas en representación de la comunidad.
Como norma principal los trajes deben tener la Bandera argentina, el escudo de San Pedro y el soy Jujuy o soy jujeño. "Siempre llevamos estas tipografías en nuestros trajes porque muchas veces tuvimos invitaciones a diferentes provincias ya sea Salta, Tucumán. También tuvimos la grata oportunidad de ir dos o tres veces a participar en eventos nacionales en la ciudad de Buenos Aires. Tuvimos el privilegio de compartir en los corsos con la comparsa legendaria como Marí Marí, entonces para nosotros es importante que la comparsas indígenas y tradicionales, revaloricen la cultura y la tradición de nuestros pueblos".
A su vez manifestó que realizan diferentes trabajos para interactuar con los niños en las escuelas. Esto lo hacen para que a la comparsa no solo se la vea únicamente en carnaval, ya que para ellos es importante mantener la cultura y la tradición. En ese marco se presentaron con sus magníficos trajes en escuelas sampedreñas. "Juntábamos a chicos de jardines hasta séptimo grado, a los más chiquititos les hacíamos que separen las plumas por colores para que ellos aprendan a diferenciar cuál era el rojo, el amarillo, el azul; y con los más grandes multiplicábamos por ejemplo preguntando cuántas plumas necesitamos para hacer los gorros, cuánto de hilo necesitamos, cómo se hacen unas puntadas, cómo se confecciona el gorro, cómo se hace una máscara, cómo se pinta la máscara. Todo eso vamos inculcando en las escuelas primarias y a su vez difundimos lo que es la cultura y tradición", dijo Gino Romero.
Marcelo Romero es el encargado de formar las escuadras, posicionar y armar los gorros. Comentó que el galpón alquilado por la comparsa es el corazón, ya que es el lugar donde las ideas fluyen para confeccionar los trajes y mascarones. Es su segunda casa, como ellos lo llaman, ahí aprenden a compartir y convivir. "Les enseña
mos muchas normas, la educación, el respeto, el compañerismo es lo primordial que siempre inculcamos nosotros en la comparsa", dijo muy emocionado.
Actualmente cuentan con 120 integrantes que participan mostrando sus coloridos trajes durante el circuito, mientras que el número real es de 300 contando a las personas que colaboran y ayudan desde fuera aportando un granito de arena a la comparsa.
Con respecto a la edad, no tienen una específica para que puedan participar. "Nacen en la comparsa por así decirlo, tienen dos o tres meses y van con su mamá, es por eso que siempre decimos que la comparsa Aymara es especial, conocemos a nuestros integrantes desde que son bebes", destacó.
La comparsa se divide en escuadras, por un lado, está la de semilleros que son los niños los que recién empiezan a involucrarse. Los cajeros son los jóvenes, el futuro como dicen ellos mismos, los que llevan el ritmo y la parte coreográfica.
Los brujos son los más característicos de la comparsa indígena y son personas mayores.
Mientras tanto, tumbadoras es la escuadra de percusión la que lleva todo el sonido. Dirigidores son las personas que van al medio de las escuadras dirigiendo junto con los silbatos, ellos se encargan de marcar el ritmo.
Gorros medianos son portados por jóvenes. Por general son los hijos de las personas que llevan los gorros grandes.
Gorros grandes son portados por una sola persona, pesan alrededor de 80 a 90 kilos. El transcurso del recorrido van rotando por tres personas diferentes, ya que el circuito de los corsos sampedreños tiene una duración de dos horas y media. Por el peso que tienen es imposible que solo lo porte una persona.
Gorro gigante o técnico es el que lleva movimientos en las alas y dos movimientos en los mascarones grandes que se encuentran en la parte delantera. Son portados por seis integrantes.