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“Estornina, pájara de los confines” conmovió

Interpretada con excelencia por Silvia Gallego mostró profundidad en historias de injusticia.La puesta teatral, con texto se Vanesa Vázquez se suma a las expresiones artísticas de este mes.
Lunes, 16 de marzo de 2026 00:00
RECLAMO | “ESTORNINA, PÁJARA DE LOS CONFINES”, SE PRESENTÓ EN EL ESCENARIO DEL TEATRO MITRE.

Este mes, las mujeres son protagonistas de manifestaciones, sociales, artísticas, expositivas, porque se conmemora el Día Internacional de la Mujer, y las instituciones y movimientos visibilizan luchas y revalorizaciones. El arte no es la excepción. En distintos espacios, las mujeres artistas presentan sus creaciones.

La obra "Estornina, pájara de los confines", fue una de las obras presentada recientemente en el escenario del Teatro Mitre, como parte del ciclo Mujeres en escena, en el mes de la mujer. Un unipersonal que Silvia Gallegos interpretó con maestría, sumergió al público en una profunda experiencia escénica, donde el sonido y la música generan un clima clave para la desgarradora historia de una pájara que sufre por la pérdida de su hija y la falta de justicia.

Gallegos hace uso del cuerpo y la palabra en una narración poética donde el sonido, ritmo y memoria van contribuyendo a un relato rico en expresiones artísticas, para dar forma a una historia desgarradora, de pérdida y de búsqueda de justicia.

Encarna a Tonia Cesia Cruz, una pájara madre que lleva implícita las historias de femicidios locales que inspiró la obra. La interpretación excelente de este unipersonal es de la actriz Silvia Gallegos, el texto y la dirección de Vanesa Vásquez Laura Vaquer en arte y vestuario, y en diseño y operación técnica de Daniela Delfín.

EL SUFRIMIENTO | EN EL ROSTRO DE LA PROTAGONISTA.

La actriz supo interpretar, con gran expresividad y con un juego físico el vuelo de la estornina, su malestar, tristeza, angustia en una suerte de juicio emulado que, con un lenguaje singular, creativo supo dejar entrever el sentimiento desgarrador. El motivo es la impotencia de una madre que pierde a su hija, cuyo dolor se profundiza ante la falta de justicia.

Desde las figuras poéticas como las gotitas de agua, la lluvia blanca donde se encontraban para descansar, se van sumando elementos para un clima ensoñación que transporta a la infancia, el recuerdo y las historias.

La figura de la pájara, que Gallegos interpreta evoca con diversidad de herramientas teatrales, sensaciones de fragilidad y resistencia, escenas de ternura atravesada por la herida de la pérdida.

Hay un lenguaje, repeticiones, sonidos, que se mezclan con la música, atinada, que dan cuenta no sólo del clima del relato sino también del lugar, sonidos andinos, silencios que refuerzan la sensación de estar frente a una realidad dura.

Parlamentos que parecen algo absurdo pero que van tomando forma cuando se van revelando personajes que emulan figuras de autoridad, pájaros, niños y jueces en una misma relación de imágenes. La obra denota dolor, pérdida y resistencia, ante la falta de justicia, todo con un lenguaje poético muy interesante que el público pudo seguir y agradeció no sólo con palmas sino de pie frene a la actriz y el staff de directoras y creadoras.

 

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