SEBASTIÁN ARISMENDI
Desde la adjudicación de bloques offshore en 2019, la actividad en la Argentina se concentró principalmente en la adquisición de sísmica marina 2D y 3D y en la reinterpretación geológica regional. Si bien se logró reducir incertidumbre, la cobertura de datos sigue siendo limitada a escala de cuenca, especialmente en áreas de frontera como la Cuenca Argentina Norte (CAN), donde el sistema petrolero aún no está probado.
En ese contexto, el pozo Argerich-1, perforado en 2024 por Equinor, YPF y Shell, marcó un hito clave. Más allá del resultado puntual, Argerich-1 fue un test real del sistema petrolero y un paso indispensable para calibrar modelos y redefinir la estrategia exploratoria.
En el sur del país, en tanto, se registraron avances más concretos. El reciente desarrollo del proyecto Fénix, en la cuenca marina Austral, y la decisión final de inversión del yacimiento Sea Lion, en la cuenca de Malvinas Norte, muestran que cuando el sistema está probado, las decisiones llegan. En Malvinas Oeste hay incertidumbre, pero también un sistema petrolero confirmado, lo que reduce riesgos relativos y acelera definiciones.
Uruguay y Brasil aceleran
La dinámica regional refuerza esa lectura. En Uruguay, el offshore de aguas profundas entró en una nueva fase. APA Corporation asumió el compromiso de perforar un pozo exploratorio en el bloque OFF-6 hacia 2026–2027, mientras que Chevron tomó la operación del bloque OFF-1 y ENI ingresó como socio de YPF en OFF-5, asumiendo además la operación.
Estos movimientos muestran una transición clara: se pasa de evaluar datos geológicos a decidir perforaciones.
En Brasil, el foco está puesto en la Cuenca de Pelotas, donde Petrobras, Shell y Chevron consolidaron posiciones exploratorias en el marco de la Oferta Permanente de la ANP. Shell ya anticipó su intención de perforar un pozo hacia 2028, apoyada en el mayor programa de sísmica 3D realizado hasta ahora en la cuenca, liderado por TGS.
Del otro lado del Atlántico, el contraste es aún más marcado. En la cuenca de Orange, en Namibia, desde 2022 se perforaron más de diez pozos exploratorios y de evaluación, con una elevada tasa de éxito. La frontera exploratoria africana se consolidó rápidamente porque hubo una secuencia sostenida de perforaciones. Eso es lo que todavía no ocurrió en el Atlántico Sur sudoccidental.
Una decisión estratégica
La exploración offshore exige convicción, escala y paciencia. En cuencas de frontera, cada pozo -independientemente de su resultado económico- aporta información clave para validar modelos y reducir incertidumbre.
El éxito no se define por un pozo aislado, sino por la capacidad de sostener una estrategia exploratoria en el tiempo. Hoy, el punto crítico es decidir si la Argentina está dispuesta a continuar la exploración con inteligencia y decisión, aprendiendo de lo que ocurre en la región y también en el margen africano.
(*) Sebastián Arismendi es profesor del Instituto de Energía de la Universidad Austral.