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La pala y la picota... no se detienen

Cuando su accionar es utilizado para destruir un "bien cultural" despierta una aflicción y tristeza muy grande.

Lunes, 20 de julio de 2020 01:01

La pala y la picota, a esta última más conocida como "pico", y aunque tenga otras acepciones, aquí me refiero a la herramienta. La pala y la picota, cuya imágenes por sí mismas, simbolizan el trabajo, el esfuerzo... y si se quiere el sacrificio, producen una admiración silenciosa.

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La pala y la picota, a esta última más conocida como "pico", y aunque tenga otras acepciones, aquí me refiero a la herramienta. La pala y la picota, cuya imágenes por sí mismas, simbolizan el trabajo, el esfuerzo... y si se quiere el sacrificio, producen una admiración silenciosa.

Pero cuando su accionar es utilizado para destruir, borrar un bien que con el tiempo se ha transformado en un "bien cultural", lo que despierta es una aflicción y una tristeza muy grande.

¿A qué me refiero? Se está demoliendo la casa que en vida perteneció a don Félix Infante, un escritor e historiador que enriqueció notablemente la cultura jujeña.

Muchas personas, sobre todo aquellas que contamos con muchos años sobre nuestras espaldas, reconocemos a don Félix Infante, sabemos quién era y qué hacía. Pero muchos, aquellos de las generaciones más nuevas, lo desconocen. Son las contradicciones del paso del tiempo...

Para conocer quien fue Félix Infante, me pareció acertado recurrir a su familia, que con seguridad nos brindarán detalles que posiblemente no se encontrarán en diccionarios. Un sobrino nieto de don Félix, José Luis nos hizo llegar un texto, bastante enriquecedor y lo transcribo tal cual: "Félix Infante Tejerina nace un 2 de abril de 1905 en Tupiza, Bolivia, de donde era oriunda su madre Juana Tejerina Ávila. Su padre don Manuel Infante Castro y Calahumana era periodista y maestro, oriundo de Sucre. Su abuelo paterno don José María Infante, también periodista supuestamente emparentado con Facundo Infante, (hijo natural), nacido en Villanueva del Fresno, Extremadura, España. Liberal, peleó contra los franceses y que desterrado ingresa vía Brasil, a Santa Cruz de la Sierra, Bolivia y colabora con el Mariscal Sucre como ministro. La abuela de nuestro Félix era natural de Hualpina pueblo del Incario sobre la costa del lago Titicaca, doña María Castro y Calahumana, hija del cacique de ese pueblo, emparentada con don José Andrés de Santa Cruz y Calahumana , primer presidente mestizo de Bolivia. Por el lado de los Tejerina Avila no cuento con mayor información.

El padre de Félix era periodista con actividad política muy enfrentado con un vecino, un señor Eguía. Y por estas razones deciden emigrar a Jujuy en 1908. Con Félix de tres años.

La casa de La Madrid 268 su fondo salía a la avenida Senador Perez por donde entraban las carretas y se mantenían los caballos en ese fondo.

Creo que siempre fue maestro y director de la escuelita de La Almona. Felix egresó como maestro de la escuela normal y al fallecer sus padres quedan viviendo en esa casa él, mi abuela Rosaura y mi madre Juanita que era tan sólo 11 años menor que él. Era una especie de hermano mayor.

A los 27 años se casa con Carmen Calderón oriunda de El Carmen y no tuvieron hijos. Sus hijos fueron sus alumnos y los sobrinos. Y su casa estaba abierta a ellos. No adoptaron pero si criaron como a un hijo a Reinaldo que falleció siendo un hombre joven. Contaba con un pórtico de ingreso y un portón de reja de dos hojas y medio punto marcaba el ingreso al primer patio embellecido con malvones y hortensias en grandes macetas de barro. Las paredes eran de adobe de 60 centímetros de espesor. En el segundo patio había un limonero, una chirimoya y muchísimas plantas de flor. No faltaban las pajarillas apoyadas en pequeños troncos. Y en el tercer patio había un enorme mato que brindaba sus ricos frutos. Su escritorio estaba al frente, a mano izquierda, con sillones de cuero. A continuación rodeando el ala oeste estaba un sombrío comedor con una mesa hexagonal con hermosos tallados y lo más lindo era un gran reloj cucú... era algo fantástico para mí. Félix tenía un amor pasional por la quebrada, en especial por Humahuaca, también por su profesión, escudriñar la historia, la fotografía y el tenis. Esa casa fue remodelada, no sé en qué año. Le cambiaron la fachada colonial por otra de frente recto, pero conservaron los techos a dos aguas y se le hicieron cielos rasos.

Su primer trabajo fue un ensayo histórico sobre un héroe olvidado, un gaucho luchador de la frontera norte, don Manuel Eduardo Arias.

Siguieron luego una zaga de cuentos costumbristas: ‘Viento Norte‘ y cuentos de la Almona y otros...

Quizá su obra más conocida fue ‘Las Calles de mi ciudad‘, que sirvió al municipio de sustento para la realización del nomenclador a la hora de colocar nombres a las calles.

Fue director ad-honoren de la Biblioteca pública. Supo disfrutar de la vida sencilla, austera, sin lujos y con mucha paz interior. Fue ejemplo de honradez y bonhomía. Su lujo era la fotografía.

Félix falleció un día 17 de julio de 2000. Hace ya veinte años.

Su esposa, la gentil tía Carmen gozó de muy buena salud y calidad de vida hasta el 2 de septiembre de 2019, falleció faltando 29 días para cumplir sus 109 bellos años.

Y el solar donde residió este personaje que hizo un aporte importante a la historia de Jujuy... se está demoliendo. Se está borrando un pedazo de la historia de Jujuy, de nuestra historia... En este caso, la figura de Félix Infante, trasciende lo personal para transformarse en pública.

La casa donde vivió se transforma en un testimonio importante para la historia e identidad de Jujuy

Por ahí se dijo que no se podía detener su demolición, que es una propiedad privada. Pero ese predio que por su historia se fue convirtiendo en patrimonio, y recordemos que el Patrimonio trasciende lo público y lo privado. Es oportuno recordar lo que nos dice La Carta de Atenas que el patrimonio es un mensaje que nos viene del pasado para que tengamos fresca la memoria. Es la plataforma que nos sirve para darnos cuenta qué somos y qué queremos ser. Reafirma nuestra identidad. Gran parte de nuestro patrimonio se ha perdido, se ha destruido por ser mudos testigos de su desaparición. No se trata de avasallar las libertades individuales, sino un llamado a la conciencia colectiva, a la solidaridad. Y no transformarse en cómplices con el silencio.

Que la pala y la picota se detengan..." (Arquitecto magister Néstor José).

 

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