Los reclamos ante la Corte Suprema por temas previsionales crecieron un 470% en los últimos seis años y, durante el primer semestre de 2025 -la última estadística pública disponible-, constituyeron casi el 70% de todas las presentaciones que golpearon las puertas de la más alta instancia en la Justicia.
En el año 2024, por caso, más del 50% de todos los planteos ante el máximo tribunal correspondieron a la Anses.
Los datos de la Corte ofrecen una foto -ni siquiera la final- de un fenómeno en expansión, que sube y baja por la Justicia y presiona sobre toda su estructura. Enfrenta a jubilados cada vez más activos en los litigios, que acuden a la Justicia para reclamar reajustes y pagos retroactivos, contra la Anses, que acostumbra a llevar hasta las últimas instancias los fallos adversos, generando un pasivo para el Estado que casi no deja rastros contables.
El aumento de la "judicialización" previsional se explica por una serie amplia de factores. Algunos son políticos, como la moratoria de 2005, que incorporó al sistema a más de dos millones de jubilados sin aportes planificados; otros son de índole demográfica, como el aumento de la esperanza de vida, que naturalmente amplía ese segmento poblacional; y otros, coyunturales, como la creación de la Pensión Universal para el Adulto Mayor (Puam) o la enorme cantidad de modificaciones en los haberes, con o sin aval del Congreso.
La fórmula jubilatoria y su actualización son tan sensibles para las arcas estatales como para la Justicia. Cualquier variación genera una nueva ola de reclamos, explican fuentes judiciales, que nacen en los juzgados de seguridad social, pasan por la Cámara previsional y terminan, muchos de ellos, en la Corte.
En 2020 los reclamos previsionales presentados ante el máximo tribunal fueron casi 7.400; en 2021, treparon a 13.000; en 2022 y 2023 se mantuvieron en los 20.000; en 2024, las presentaciones superaron los 30.000 escritos y en 2025, según fuentes judiciales, llegaron a ser más de 42.000.
El principal actor detrás de la escalada es la Anses. Histórica e invariablemente, el organismo demoró, bajo Gobiernos de distinto signo, los pagos validados por la Justicia, incluso después de una sentencia firme de la Corte. A tal punto que una resolución de 2024, bajo el mandato de Mariano de los Heros, estableció la "adecuación inmediata" de los pagos una vez dictada una sentencia del máximo tribunal.
En instancias previas del fenómeno hay algunas muestras fragmentadas. Fuentes de los juzgados previsionales señalan que hace 10 años, en un día promedio, recibían alrededor de 380 presentaciones. Ese número escaló a 600, con picos de 1.000 presentaciones en los días de mayor actividad. Ahora, en cada uno de los 10 juzgados que integran el fuero están activas alrededor de 60 mil causas, es decir, un total de 600 mil. Y en cada una de las tres salas de la Cámara, cerca de 4.500.
El Juzgado de Seguridad Social n° 7, a cargo de Alicia Braganthi, hace públicas algunas de sus cifras en redes sociales. En 2020 -año de la pandemia- registró un promedio mensual de 7.600 presentaciones. Fueron creciendo con los años y hoy está cerca de los 11 mil.
El crecimiento se explica a partir de la cada vez más afianzada digitalización, que permite realizar las presentaciones en cualquier momento, señalan las fuentes. Ese factor y otro mucho más llamativo les imprimen a las causas, además, un mayor dinamismo.
En algunos juzgados sorprende que los jubilados se hayan convertido en litigantes cada vez más atentos y comprometidos. En uno de ellos, sostienen que es cada vez más habitual que personas de más de 90 años llamen preocupadas tras detectar que su expediente, durante la última semana, no mostró signos de vida. "Es notable la mejora cognitiva de los jubilados en los últimos años", celebra una fuente del fuero; sin embargo, no esconde sus dudas respecto a la sostenibilidad del sistema. "Son personas que tienen más años de pasivos que de activos", desliza.
De acuerdo con las proyecciones que parten de algunos juzgados previsionales, las presentaciones en el fuero podrían haber superado con creces el millón de escritos durante 2025.
Avalancha judicial
Del mismo modo en que una apertura masiva de concursos preventivos pone a prueba los mecanismos de respuesta de la Justicia comercial, cualquier retoque sobre los haberes hace caer una lluvia de planteos sobre la Justicia previsional, incluso con presentaciones provenientes de quienes no se vieron alcanzados por la modificación. Algunas fuentes judiciales reseñan que la verdadera "industria del juicio" no es la laboral sino la jubilatoria.
Entre los primeros veinte planteos de 2025, está el de Noemí, una jubilada de 84 años. Denunció que los decretos con los que se reforzó con un bono la jubilación mínima bajo el gobierno de Alberto Fernández -como el 177/2024, que estableció el pago adicional de 70.000 pesos- generaron un "achatamiento" de la pirámide jubilatoria y quebraron la proporcionalidad entre el esfuerzo contributivo y los beneficios.
Su planteo lleva un año en la Justicia. En diciembre último, el Juzgado Previsional N.º 5 le corrió vista a la Anses y con el regreso de la actividad tras la feria judicial el organismo deberá pronunciarse. Es el inicio de un trámite que, de ser desfavorable para el Estado, seguramente acabará en la Corte junto con otros miles de "Noemis", sobre los que el máximo tribunal deberá establecer un criterio.
Así, con una estrategia judicial recursiva y el reloj biológico como principal aliado, la Anses demora los pagos y convierte a los reclamos de los jubilados que ya han sido validados por la Justicia en primera y segunda instancia en una suerte de herramienta financiera que constituye, además, un pasivo del Estado que no figura en ninguna planilla, por más que el presupuesto del organismo contemple un apartado para los juicios perdidos.
Capacidad de respuesta
En 2020, los reclamos jubilatorios que ingresaron a la Corte representaron el 58% de las presentaciones; en 2021, el 52%; al año siguiente crecieron al 65%; durante 2023 retrocedieron apenas tres puntos, hasta el 62%; en 2024 volvieron a trepar al 68% y durante el primer semestre de 2025 escaló al 69,5%. En esos seis meses es estableció un récord histórico de presentaciones diarias, según las fuentes consultadas.
Las cifras previsionales se agravan con el omnipresente problema de las vacantes, que comienza en la Corte -con solo tres de cinco magistrados- y se expande por todos los fueros, incluido el previsional. De los 10 juzgados de la Seguridad Social, solo tres tienen jueces designados, y de los nueve camaristas que deben revisar las decisiones de primera instancia, apenas tres están nombrados como titulares.