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28 de Enero,  Jujuy, Argentina
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Estudio revela que hay microplásticos en el Xibi Xibi

En la investigación se detectó que la presencia de los mismos es mayor en zonas urbanas que no tienen cloacas.
Miércoles, 28 de enero de 2026 00:00
COLECTANDO MUESTRAS | NATALIA AGUSTINA IRIARTE ANALIZÓ Y REALIZÓ UN ESTUDIO PARA SU TESIS.

Una investigación científica realizada en Jujuy confirmó la presencia de microplásticos en el río Xibi Xibi, desde zonas rurales hasta sectores urbanos, con un aumento asociado a la densidad poblacional y a la falta de infraestructura sanitaria. Aunque en algunos tramos los indicadores biológicos muestran buena calidad del agua, el hallazgo evidencia una contaminación silenciosa que ya ingresa a la cadena trófica e implica desafíos para la gestión ambiental y la salud.

 

Dijo que hay evidencias de peces y macroinvertebrados con microplásticos en su sistema digestivo, en la cadena trófica

 

Se trata del trabajo de la bióloga Natalia Agustina Iriarte titulado "Análisis de la contaminación del agua por microplásticos en tramo rural, periurbano, urbano del río Xibi Xibi - Jujuy - Argentina". Realizó la investigación en un extenso sector del río, desde la zona de Juan Galán hasta la desembocadura que conecta con el río Grande, abarcando áreas rurales, periurbanas y urbanas. La toma de muestras las hizo en septiembre de 2024 y el estudio final fue presentado a fines de 2025, luego de un largo proceso de análisis de laboratorio.

Uno de los principales resultados del trabajo fue que se detectó la presencia de microplásticos en todo el tramo estudiado del río Xibi Xibi, sin excepción. "Encontramos microplásticos tanto en zonas rurales como periurbanas y urbanas", explicó Iriarte. En particular los tipos de microplásticos hallados fueron fibras y fragmentos, dos de las formas más comunes de este tipo de contaminación.

Sin embargo, el estudio también mostró diferencias claras según el uso del suelo y la cercanía a áreas pobladas. En los sectores rurales, la presencia de fibras y fragmentos resultó más equilibrada, mientras que en las zonas urbanas se registró una cantidad mucho mayor de fragmentos en comparación con las fibras. Esto permitió identificar un gradiente de contaminación creciente a medida que el río atraviesa áreas con mayor densidad poblacional.

Iriarte señaló que el aumento de microplásticos está estrechamente vinculado no solo a la cantidad de habitantes, sino también a la infraestructura sanitaria. Para analizar este aspecto, utilizó datos del Censo Nacional 2022 para identificar la cantidad de viviendas sin conexión a la red de cloacas y sin cámaras sépticas en los distintos puntos de muestreo. Los resultados fueron claros: "Hay más contaminación en las zonas que no tienen cloacas y no tienen cámaras sépticas", dijo sobre la mayor cantidad de microplásticos en el agua.

El trabajo también incorporó el análisis de índices bióticos, herramientas que permiten evaluar la calidad ecológica del agua a partir de la presencia de distintos macroinvertebrados acuáticos. En este caso, se utilizaron los índices Bmwp, Aspt e IBY4, que se basó en la sensibilidad o tolerancia de diferentes organismos frente a la contaminación. La expectativa inicial era determinar si estos índices podían reflejar también la presencia de microplásticos.

XIBI XIBI | EN OTRO TRAMO URBANO DEL RÍO, BUSCANDO MUESTRAS.

Sin embargo, los resultados mostraron una situación compleja. En algunos sectores, los índices bióticos indicaban que el agua presentaba buena calidad ecológica o incluso condiciones de aguas limpias, pero al mismo tiempo se registraban altos niveles de microplásticos. Eso implicaba que aunque los indicadores biológicos tradicionales funcionan bien para detectar ciertos tipos de contaminación, no siempre son sensibles a la presencia de microplásticos, un contaminante relativamente nuevo en términos de estudios ambientales.

En las zonas rurales se observó una mayor abundancia de efemerópteros, organismos que suelen habitar aguas menos contaminadas y con buenas condiciones ambientales. En cambio, en los sectores urbanos predominaban dípteros y oligoquetos, macroinvertebrados conocidos por su alta tolerancia a ambientes degradados. Este cambio en la comunidad biológica acompaña el aumento de la contaminación asociada al crecimiento urbano.

En cuanto al origen de los microplásticos, Iriarte indicó que las fibras suelen estar relacionadas con materiales textiles sintéticos, que pueden liberarse a través del lavado de ropa y llegar al ambiente por distintos caminos. Los fragmentos, en cambio, provienen mayormente de la degradación física, química o mecánica de plásticos de mayor tamaño, como botellas, tapitas, envases, recipientes de uso cotidiano y otros residuos plásticos que se fragmentan con el tiempo.

NATALIA AGUSTINA IRIARTE

Con respecto a las implicancias para la salud, Iriarte aclaró que el agua del río no es recomendable para consumo humano. En relación con el contacto con la piel, explicó que existen algunos estudios recientes sobre posibles efectos en la salud, pero todavía no hay evidencia suficiente para establecer conclusiones definitivas. De todos modos, destacó la importancia de generar conciencia sobre un tipo de contaminación que no se ve a simple vista. "Los microplásticos miden como máximo 5 milímetros, por lo que muchas veces no los percibimos, pero igual los ingerimos", explicó.

Dijo que existen evidencias de peces y macroinvertebrados con microplásticos en su sistema digestivo, lo que confirma que estas partículas ya están ingresando en la cadena trófica. Esto plantea un desafío ambiental y sanitario de largo plazo, que requiere más estudios y políticas de prevención.

Investigación que prevé ampliar

Aunque el estudio se centró en microplásticos presentes en el agua dulce natural, la investigadora Iriarte recordó que estas partículas también pueden transportarse por el aire y el viento, y que las personas pueden inhalarlas sin darse cuenta. A nivel global, la mayor parte de la bibliografía científica sobre microplásticos se concentra en ecosistemas marinos: alrededor del 87% de los estudios se refieren a mares y océanos. En tanto los ambientes de agua dulce han sido mucho menos investigados, y en el Noroeste Argentino prácticamente no hay antecedentes. En ese sentido, el trabajo realizado en el río Xibi Xibi representa un aporte innovador para la región.

El análisis de las muestras demandó varios meses de trabajo. Las muestras recolectadas en septiembre de 2024 comenzaron a analizarse en febrero de 2025, debido a la gran cantidad de microplásticos que debían ser contabilizados. A esto se sumó el tiempo necesario para el recuento e identificación de los macroinvertebrados, una de las etapas más laboriosas del estudio.

Este trabajo permitió que Natalia Agustina Iriarte se reciba de Licenciada en Ciencias Biológicas en la Facultad de Ciencias Agrarias de la Universidad Nacional de Jujuy. En relación a su futuro, la investigadora proyecta profundizar esta línea de investigación a través de un doctorado, con un enfoque en los microplásticos como vectores de metales pesados. El nuevo estudio se desarrollaría en la Laguna de Pozuelos y en Pirquitas, ampliando el conocimiento sobre una problemática ambiental que recién comienza a ser visibilizada en la región.

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