Como cada 24 de enero, la Asociación Boliviana "6 de Agosto" celebró una nueva edición de la tradicional Feria de las Alasitas en San Salvador de Jujuy, un encuentro con la fe y la esperanza para pedir deseos y que se hagan realidad. Un evento cultural y espiritual que ya cumple cinco años consecutivos en la provincia y que reafirma el valor de las costumbres ancestrales de la comunidad boliviana, promoviendo a la vez el intercambio cultural con la sociedad jujeña.
La actividad se desarrolla en la sede de la institución, ubicada en Avenida Mitre N° 32, barrio San Martín, y comenzó en la mañana, extendiéndose hasta horas de la tarde con una importante concurrencia de público. Debido a la gran convocatoria, la feria se realiza durante dos jornadas consecutivas, sábado y domingo.
En diálogo con El Tribuno de Jujuy, el presidente de la organización, Sabino Hinojosa Reynaga, comentó acerca de este gran día significativo para toda la comunidad. "Es una feria donde se compra con fe, con la esperanza de que los deseos se cumplan. El Ekeko es el dios de la abundancia, para que no falte absolutamente nada".
La celebración gira en torno a la figura del Ekeko, dios de la abundancia, y a la compra de las tradicionales alasitas o pequeñas miniaturas que representan los deseos de la gente como casas, autos, trabajo, dinero o salud. Según la creencia, aquello que se adquiere con fe y se sahúma durante la feria puede concretarse en la vida real.
Asimismo Reynaga remarcó además el valor simbólico que cobra cada testimonio que es recibido en el evento año tras año.
"Hace cinco años que realizamos esta feria y recién en estos últimos tiempos comenzamos a recibir muchos testimonios de personas a las que se les cumplió lo que pidieron. Eso nos llena de orgullo", señaló el organizador.
Cada testimonio tiene una historia por detrás, en la jornada se destacó el caso de una mujer que regresó a la feria para agradecer públicamente y repartir presentes entre los asistentes, luego de que su pedido se hiciera realidad.
La Fiesta de las Alasitas se celebra tradicionalmente cada 24 de enero en la ciudad de La Paz, Bolivia, con orígenes que se remontan al año 1781, y fue reconocida como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad por la Unesco, reafirmando su valor histórico y cultural.
Además del aspecto ritual, la feria contó con la participación de más de 30 expositores, un patio gastronómico con comidas típicas bolivianas como picante de pollo, chicharrón, picante de mondongo, además de vinos tarijeños y propuestas musicales. El cierre de la jornada de hoy, estará a cargo del grupo Q' Kumbia, como broche de oro del evento.