El biólogo jujeño Facundo Carrizo descubrió un biodegradador natural del agroquímico clorpirifós. Se trata de ciertas cepas de hongos y bacterias, denominadas Trichoderma spp y rizobacterias de los géneros Pseudomonas y Acinetobacter, que tienen capacidad de eliminar dicho agroquímico de alta toxicidad. En ese marco, sugirió la utilización de la harina de uva como una forma orgánica de mejorar la calidad nutricional del suelo.
A través de los estudios y evaluaciones que realizó el profesional, llegó a comprobar la alta efectividad de la aplicación de estos microorganismos como degradadores del agroquímico que resultó ser nocivo para la salud humana, de animales y de la calidad de los suelos y sumando esta capacidad degradadora a las ya estudiadas potencialidades de especies autóctonas de este género, "como fungicidas y potencializadores del crecimiento vegetal".
Carrizo, que se graduó como licenciado en Ciencias Biológicas en la Facultad de Ciencias Agrarias de la Universidad Nacional de Jujuy a principios de mayo último, en su trabajo final fundamentó el uso de los hongos, que se obtuvieron de cepas aisladas en regiones de Quebrada y Puna a través de estudios realizados por la cátedra de Fitopatología de Agrarias, y comprobó que su uso es apto para la degradación de agroquímicos, cuyo principio activo es el clorpirifós.
El profesional precisó que las cepas utilizadas en su investigación fueron provistas de un proyecto de agricultura familiar, desarrollado en ambas regiones de la provincia y donde las familias fueron parte también de un estudio previo de agroecología, destacando que dado los movimientos restringidos de los microorganismos "las cepas son autóctonas de un lugar determinado". La misma especie también se puede distribuir por otras zonas, teniendo en cuenta que "es conveniente aislar las cepas del mismo suelo que se quiere tratar para asegurarse de no introducir especies nuevas".
En el estudio que realizó Carrizo en una primera instancia, al considerar el modo de uso en una evaluación a escala laboratorio, "usando solo 2 gramos de hongos por kilo de suelo nos podría proyectar a la utilización en un campo, haciendo los mismos cálculos para saber la cantidad de degradadores a utilizar".
"Para considerar el tiempo de degradación evalué durante quince días la reacción de las cepas, y la degradación fue efectiva por lo que se presume que aumentando el tiempo de tratamiento se llegaría a eliminar la totalidad del plaguicida", remarcó el joven profesional jujeño.
Dijo, además, que actualmente las cepas de hongos "trichoderma" se comercializan como polvo, "es decir como bioinsumo en reemplazo de algunos fungicidas y otros químicos que se usan para mejorar la producción en algunos cultivos y así evitar enfermedades".
Harina de uva
Carrizo destacó que la harina de uva es un producto regional actualmente en auge y que la utilizó como fuente nutriente para enriquecer el suelo donde cultivaba las cepas, es decir como una enmienda orgánica.
Con relación al agroquímico clorpirifós, Carrizo dijo que "es una sustancia cancerígena", que se adhiere a la materia grasa de muchos animales y que un informe del Ministerio de Ambiente del año 2022 determinó la presencia del plaguicida en leche materna y bovina, también en cuencas y algunos peces.
Recordó, además, que el Senasa prohibió el uso de clorpirifós como plaguicida mediante la resolución 414/2021, por su alta toxicidad y de riesgo en la salud humana por su uso cotidiano.
Doctorado
Facundo Carrizo, tras mostrarse complacido por el logro alcanzado con su descubrimiento, dijo que planea continuar sus estudios para obtener el doctorado en Ciencias Biológicas y alentó para que las políticas de educación universitaria en el país continúen sosteniendo y fomentando la investigación y el crecimiento profesional de sus graduados.
En la Unju
Carrizo se graduó en Ciencias Biológicas en la Facultad de Ciencias Agrarias de la Universidad Nacional de Jujuy.