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7 de Enero,  Jujuy, Argentina
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“La danza es una manifestación social y parte de nuestra historia”

La profesora de danzas folclóricas es fundadora y directora junto a su esposo Mariano Robles del ballet “Runakuna Wiñay” que ha obtenido innumerables reconocimientos. Eligió la danza folclórica argentina como modo de sustento y vida, yjunto al ballet recorrió el país llevando en alto la bandera de Jujuy, como representante de una expresión tan cara al sentir del pueblo.

Martes, 06 de enero de 2026 09:06

¿Como inicia tu amor por la danza?
En los años ‘90, yo tenía 11 años cuando se abre la escuela “Inti Huaman” del profe Pablo Armata, estaba al frente de mi casa y mis amigas se inscribieron. Me nace el interés y hablé con mis padres que me apoyaron; mi mamá me llevó a la clase y eso fue algo que me quedó bien marcado porque de la primera clase uno nunca lo olvida. Siempre conté con el acompañamiento de mi familia, incluso las primeras presentaciones eran un verdadero acontecimiento, iban todos a verme y me apoyaban con el tema de vestuario. 

 


¿Tuviste interés por los certámenes?
Sí. A medida que iba creciendo, fui conociendo escenarios, distintas provincias, a nivel competitivo. Eso me despertó un interés en formarme en otras disciplinas por ejemplo danza contemporánea y tomar clases de técnica de danza clásicas, de esta manera enriquecer el conocimiento que tengo de formación de la danza folclórica. Esos recorridos me brindaron una visión mucho más amplia; la primera que tuve fue en la delegación provincial al Festival del Malambo en Laborde, Córdoba. Fue 
unos de los acontecimientos que ha marcado un antes y un después en visión personal; pude tomar conciencia que no solamente es desarrollo coreográfico, sino de buscar un sentido un argumento, un por qué, respecto a la interpretación a la  ejecución de las coreografías el tema de vestuario. Ahí es donde empiezo a tomar más cariño y mucho respeto a la danza folclórica; la danza es una manifestación social y parte de nuestra  historia. 
¿Cuándo nace “Runakuna Wiñay”?
En principio no tenía ese nombre, nosotros empezamos con un taller de verano para niños, con buena  convocatoria. El grupo de papás y alumnitos nos pidieron que continuemos, es así que ya van 22 años ininterrumpidos, con la enseñanza de la danza. Empezamos a trabajar con los chiquitos y buscábamos escenarios para que pudieran participar. Cada vez fuimos captando el interés de niños, de adolescentes y de los papás. Y pasaron un par de años y empezamos en la búsqueda de imprimirle un sentido profundo a lo que nosotros hacíamos y tenía que tener un significado importante. Mi esposo Mariano, investigando sobre el dialecto quichua y de la cosmovisión andina, llega a esta síntesis del nombre que refleja las intenciones de nuestro espacio y de nuestra actividad: “Runakuna Wiñay” que significa “gente que crece”.

 


¿La intención era ser solo taller de danzas folclóricas?
No. Después vimos la necesidad  de contar con la estructura académica. Es así que llegamos al profesor Omar Fiordelmondo, director del Instituto “Cimarrón”, mediante el cual brindamos la posibilidad de cursar el profesorado de danzas nativas y folclore. El profe Omar es una persona bastante generosa, muy renombrada en el ambiente de la danza folclórica. Él con su vasta experiencia nos va guiando y marcando el camino. Ya tenemos 11 promociones de alumnos desde el 2014; con dos 
alumnas fundadoras Natalia y Camila que fueron las primeras en recibirse de profesoras.
¿Tuvieron obstáculos?
Como todo emprendimiento. Hay gente que intenta instalar su propio espacio y le cuesta muchísimo porque por ejemplo en el ámbito  de San Salvador, los profes tienen  que competir con las propuestas de talleres gratuitos que brinda el Estado, que no está mal, pero es la contrapartida del que intenta poner su propio espacio y tratar de sostener desde lo económico.
¿Los niños se interesan?
Sí, hay mucho interes de los chicos, tanto en música como en danza, en el folclore. Realmente a mí me motiva y me pone feliz, porque yo soy una convencida de que el momento de la juventud no es mañana. Para mí, ellos son el presente.
 Y ¿El apoyo de la familia es  importante?
Es fundamental! Nadie sabe a dónde te va a llevar la danza. En mi caso es mi estilo de vida y mi fuente de trabajo, la danza está muy ligado a lo que es mi familia, los 4 con mi compañero de vida Mariano y mis dos hijas con esto estamos 23 años 
ya 24.


 

 

¿Qué balance dejó el 2025?
Fue muy positivo. Pudimos dar continuidad con los distintos proyectos que trabajamos institucionalmente, con los espectáculos que organizamos, en donde también abrimos la puerta a aquellos grupos emergentes, grupos de distintos puntos de la provincia para que tengan participación en escenarios emblemáticos. 
Por ejemplo en el Teatro Mitre se pudo concretar con “Viento Norte”, “Suspiro mi tierra”, que se viene haciendo hace 17 años. “Runitas”, un evento infantil que cumplió 12 años; un espacio también en donde invitamos siempre a profes jovencitos para que vayan y muestren su trabajo.También llevamos alumnos al Campeonato Nacional de Malambo Femenino que fue en Tanti, Córdoba.
Y ¿a nivel personal?
Para mí ha sido muy significativo porque representé a la provincia en el Campeonato Nacional de Malambo Femenino, en rubro adulto solista de Malambo. Fue para mí un regreso hermoso, súper motivador, que me despertó esa chispita interior de 
querer tener mi espacio en el escenario.
¿Vos elegiste esta carrera?

Soy docente de Ciencias Políticas, pero yo elegí dedicarme a la danza folclórica. Elegí este camino y la verdad es que no me arrepiento.Y cada año que pasa, más allá de todos los avatares que uno tiene que afrontar durante el año, estoy convencida de que ya no podría dedicarme a otra cosa, porque siento que es realmente lo mío.
 

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