El arquitecto jujeño Víctor Alfonso Montañez recibió una distinción del Senado de la Nación Argentina, que expresó su beneplácito por los reconocimientos internacionales obtenidos a lo largo de su trayectoria profesional. El homenaje se fundamenta, principalmente, en la obtención del Architecture Community Awards (WA), correspondiente al 47° Ciclo de los Premios de la Comunidad Mundial de Arquitectura, gracias a su proyecto Jujuy Natural Interpretation Center, un centro de interpretación natural concebido para la Puna jujeña.
El profesional destacó que el proyecto nació en Jujuy, pensado desde y para el territorio, con la premisa de construir una arquitectura que dialogue con el paisaje, respete la fauna y la flora y fortalezca una identidad jujeña y latinoamericana. "Que se valore el trabajo de un jujeño y poder devolverle esto a Jujuy es muy importante para mí", afirmó.
Con casi una docena de premios internacionales en su haber, Montañez dijo que sus logros no son individuales sino colectivos. "Jujuy me vio crecer, me educó y me formó", afirmó. Destacó que este reconocimiento del Senado de la Nación "fue algo muy bonito y muy significativo. Hay un grupo muy reducido de arquitectos que han tenido este honor", expresó Montañez. Es que recordó que lo recibieron grandes figuras de la arquitectura, entre ellos César Pelli, Mario Roberto Álvarez, Clorindo Testa, Amancio Williams y referentes contemporáneos como Maite Fernández, Gerardo Caballero y Nicolás Campodónico.
En el plano internacional, Montañez participó en concursos en todos los continentes y obtuvo distinciones como el Visual Award, con proyectos desarrollados en Palpalá y en Kobe, Japón, además de nominaciones y finales en certámenes realizados en Chile, Egipto y otros. Más allá de los premios, destacó el valor del intercambio profesional y humano que generan estas experiencias. Destacó que los concursos dejan amistades, redes de trabajo y un enorme aprendizaje.
Luego del premio WA, fue ganador adicional del Visualization Award, con dos segundos premios por proyectos, entre ellos un Centro de las Artes en Palpalá, Jujuy. Su prototipo fue finalista del Concurso Internacional Madera 21 en el XII Concurso de Ingeniería y Construcción en Madera, participó en la Cairo Design Week 2025, y fue nominado al Gold Trezzini Awards 2025, donde logró seis nominaciones en distintas categorías. Otro proyecto es el Museo Estudio de la Escuela de Ballet Ruso Vaganova, emplazado en los bosques del Monte Rocco, en Kobe, Japón.
Además del premio otorgado por la Comunidad Mundial de Arquitectura, también obtuvo en agosto el Premio San Salvador, que tuvo para el un profundo significado personal y espiritual. "Soy un hombre de fe y ese premio, recibido en una fecha muy especial para mí, fue algo que me conmovió profundamente", relató.
La vocación de Montañez por la arquitectura comenzó a gestarse desde muy joven, marcada por su paso por la escuela técnica y por una curiosidad por el diseño y la construcción. Recordó que su formación estuvo atravesada por la falta de antecedentes cercanos que sirvieran de guía. "Fuimos una de las primeras camadas que salimos de la Escuela Técnica 1 sin referencias claras de alguien que hubiera seguido este camino", dijo, y afirmó que lejos de ser un obstáculo eso lo impulsó a avanzar. Estimó que la escuela técnica brinda herramientas sólidas que permiten afrontar sin dificultades una carrera universitaria de grado, aunque advirtió que muchas veces falta inspiración y acompañamiento para que los jóvenes den ese paso.
Ya en sus años de estudio, su interés por la arquitectura se profundizó desde la práctica cotidiana. "Todo fue a pulmón", dijo, y relató que trabajó para poder sostener su formación en Tucumán, aprendiendo incluso de manera autodidacta, observando y absorbiendo conocimientos en cada espacio en el que se desempeñó.
El arquitecto sostuvo su compromiso con la educación y la difusión de la arquitectura como herramienta social, convencido de la necesidad de inspirar a las nuevas generaciones, especialmente a estudiantes de escuelas técnicas. Montañez afirmó que uno de sus mayores orgullos es haber motivado a jóvenes jujeños a iniciar la carrera de arquitectura.
Difundir el rol de la arquitectura
Durante la entrevista, Víctor Montañez expuso con claridad una de sus principales preocupaciones: la realidad urbana de Jujuy y la falta de planificación que atraviesa a gran parte del territorio. Si bien reconoció el valor paisajístico y cultural de la provincia, advirtió que existe una brecha evidente entre el discurso y la experiencia cotidiana.
El arquitecto explicó que a lo largo de su recorrido profesional, no visitó una vivienda en la provincia que no presente patologías constructivas, especialmente vinculadas a la humedad. Lo que más le llama la atención, explicó, es que muchas de esas casas implicaron una inversión económica considerable por parte de sus propietarios. "La gente gasta mucho dinero y aun así vive incómoda. Ahí hay una responsabilidad social que no se puede eludir", afirmó.
Montañez puso el foco en la falta de estudios previos, como el análisis del tipo de suelo, y en decisiones constructivas tomadas sin asesoramiento profesional. "Hoy muchas personas van directamente al corralón, donde el objetivo es vender materiales, no resolver problemas. Se colocan productos que, con el tiempo, se desintegran y generan daños que podrían haberse evitado", explicó. Para el arquitecto, estas situaciones no deberían ocurrir si existiera un vínculo más directo y práctico entre los profesionales y la sociedad.
En ese sentido planteó la necesidad urgente de abrir un diálogo accesible y permanente que permita comprender a la arquitectura como una herramienta social y no como un servicio lejano o inaccesible. "No se trata de que los profesionales no sepan dar soluciones, sino de que muchas veces no tienen la posibilidad de llegar a la gente", sostuvo.
Pensando a futuro, Montañez anticipó que en 2026 buscará poner en práctica esta idea de difusión y acercamiento de la arquitectura a la comunidad, con el objetivo de formar más arquitectos y generar conciencia sobre su rol en la construcción de ciudad. "Quiero un Jujuy bello y floreciente, y eso se logra con más arquitectos, no con menos", aseguró, desestimando la idea de que una mayor cantidad de profesionales implique una pérdida de trabajo.
Para el profesional, cuando la figura del arquitecto se vuelva cotidiana como hoy lo son médicos o abogados, se fortalecerá su vínculo con la sociedad y se elevará la calidad del entorno urbano. En ese camino, destacó los primeros avances logrados con avales institucionales y expresó su deseo de que la arquitectura tenga una presencia más fuerte en la universidad pública y en las políticas educativas de la provincia. "Ese sería el verdadero puntapié inicial para empezar a transformar Jujuy desde sus cimientos", concluyó Montañez.