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El valor de la educación pública argentina

Jueves, 22 de enero de 2026 00:00

Es común escuchar en muchos medios las voces de especialistas con fuertes críticas a la educación en nuestro país. Una percepción bastante generalizada es que no cumple con lo que se espera de ella.

Nos referimos a esa escuela que abre sus puertas todos los días de la semana de lunes a viernes, y, a veces, hasta algún día feriado. Esa escuela, colegio, universidad donde los docentes, aun con salarios insuficientes, falta de recursos, y en aulas, muchas veces superpobladas asumen su tarea con el máximo compromiso. Así, en estos días, se lo señalaba al Gobernador de Santa Fe, Maximiliano Pullaro, una docente con casi treinta años de trayectoria.

Bien señala esta educadora en su carta abierta, que la escuela y sus docentes hacen frente a los múltiples problemas que hoy afectan a la comunidad: violencia, pobreza, adicciones, desigualdad y hasta desnutrición. Las maestras y profesores deben asumir en el aula tareas de padres, psicólogos, médicos, trabajadores sociales, tanto en espacios urbanos como rurales.

La historia de nuestro país es una demostración objetiva que la educación ha sido un soporte fundamental de su construcción. Desde Manuel Belgrano, hace mas de doscientos años, que inmediatamente luego de las batallas se dedicaba a escribir el reglamento de las escuelas que debían mantenerse con sus salarios donados, hasta nuestros días donde las instituciones de enseñanza públicas son las que más confianza generan en la sociedad, la educación sigue teniendo un saldo favorable.

Hace cuatro años la organización no gubernamental Argentinos por la Educación, realizó una encuesta entre madres de alumnos de escuelas primarias publicas y privadas. Si bien solo un 52% sostenía que la escuela, en general, se percibía positivamente, el 90% aseguraba que la elección de la institución a la que acudían sus hijos resultaba muy satisfactoria, en cualquiera de las dos formas de gestión.

En general en todas las encuestas sobre la percepción social de las instituciones, hace años que la confianza la lideran la educación pública, los investigadores científicos y las universidades, con porcentajes que están muy por encima de los tres poderes del Estado.

En esta columna nunca negamos la necesidad permanente de realizar modificaciones y adecuaciones en los sistemas educativos. Los cambios acelerados en las sociedades deben ser acompañados de revisiones permanentes de planes de estudios, currícula, forma de capacitación docente, utilización de tecnologías, etc.

En esa consulta a las madres de los alumnos cuando se preguntaba sobre las principales problemáticas el segundo tema que aparecía después de la falta de recursos, era el escaso compromiso de las familias con la escuela.

Cuando hablamos de crisis en la educación, seguramente esa situación es reflejo de problemáticas que afectan a la sociedad y no solo al sector de la enseñanza.

Los resultados de las tan mentadas evaluaciones internacionales, muchas veces preocupantes en áreas como lectura y matemáticas, hay que analizarlas con mirada en todo el contexto. Esto es como llegan niños y niñas a la escuela cada día, que reciben de la comunidad las instituciones educativas.

En síntesis, aun con sus problemas y la necesidad de avanzar en reformas, el sistema educativo argentino es de un inmenso valor. El Estado y los gobiernos siguen en deuda con los recursos y presupuestos. Pero la defensa de la educación pública, es la defensa de la democracia y las posibilidades de vivir mejor.

 

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