La empatía no tiene explicación, se siente o no. Entre quienes la sienten existen grupos de personas que, con la intención de ayudar a los demás, se encargan de los "invisibles" de la sociedad. Tal es el caso de las personas que integran la Iglesia Cristiana Evangélica Horeb que ampara aquellos que, arrastrados por la situación económica, terminaron viviendo en las calles de la capital provincial o familias que ni siquiera le alcanza para tener un plato de comida en la mesa.
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La empatía no tiene explicación, se siente o no. Entre quienes la sienten existen grupos de personas que, con la intención de ayudar a los demás, se encargan de los "invisibles" de la sociedad. Tal es el caso de las personas que integran la Iglesia Cristiana Evangélica Horeb que ampara aquellos que, arrastrados por la situación económica, terminaron viviendo en las calles de la capital provincial o familias que ni siquiera le alcanza para tener un plato de comida en la mesa.
Muchas veces lo que ofrecen no es solamente comida sino abrazos, oídos dispuestos a escuchar, y también ropa, abrigo, útiles o ayuda para que puedan reinsertarse en la sociedad. Este grupo, perteneciente a la iglesia situada en calle Ricardo Balbín 897 del barrio Chijra, se encuentra trabajando por el prójimo hace 10 años. Una tarea loable.
Consciente de todo el trabajo que llevan adelante, Carmen Maidana, directora del equipo, conversó con El Tribuno de Jujuy y explicó que "le damos un plato de comida a la gente pero no solamente un plato, hablamos con ellos y les explicamos que ellos pueden cambiar su vida a través de dios. Estas personas pueden salir de situación de calle, de las adicciones o del problema que tengan y tener una vida mejor".
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Esta historia se repite todos los martes del año de 22 a 24 en la exterminal de ómnibus. "Son platos de comida bien hecho y muy rico. Estamos en esta zona porque ya vemos que después de las 22 está la gente que no tiene dónde dormir", sostuvo agregando que "esto surgió con la necesidad de ayudar a esa gente necesitada que para la sociedad son gente olvidada y despreciada. Dios se interesa por esta gente y nosotros somos el medio para darle no solo un plato de comida sino cariño y contención. Hay que interesarnos por ellos".
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Alrededor de 100 personas, de todas las edades, esperan por un plato de comida. "Vemos también que vienen mujeres con niños porque no les alcanza para alimentar a sus hijos, estas personas por lo general tienen un techo y no están en la calle pero aun así no tiene los recursos o se encuentran solas. Vienen tres familias de Alto Comedero. En esta época escolar necesitan que sus niños posean útiles y nosotros le proveemos de esas herramientas para que puedan ir a la escuela", explicó la realidad que le toca atravesar martes tras martes.
Si bien todos son del mencionado barrio Chijra, este grupo se ha unido a otras iglesias de la provincia para ayudar a las personas necesitadas. "El equipo que trabaja es de diferentes iglesias. Nos unimos para realizar esta movida. Yo con mi esposo somos los directores de este equipo, también participan nuestros hijos. Son muchos jóvenes que se involucran esto", comentó Maidana.
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Quedan un par de meses para la llegada del invierno y es ahí donde los voluntarios necesitarán la ayuda del jujeño. "Hay días que hay muchísima gente. Lo importante que alcanza para darles a todos. Cuando es el invierno hay más necesidad. Los chicos sienten frío, la pasan mal, necesitan abrigos o colchas. Eso a veces nos hace falta porque no es fácil conseguir. Los que quieran colaborar pueden hacerlo los días martes en la vieja terminal, ir a la iglesia o comunicarse al teléfono telefónico que es 3884808565".