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30 de Agosto,  Jujuy, Argentina
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El barroco latinoamericano: un compositor del Perú | MÚSICA

Lunes, 06 de febrero de 2017 01:30
<div>VIRGEN DE COPACABANA.&nbsp;</div><div>
Como el lector de esta columna semanal sabe o se enterará al leer hoy por primera vez la misma, la música antigua es el motivo de cada artículo. La música antigua es extensa, no tiene un inicio fijo ni tampoco un límite preciso al final. La música antigua, dentro de la música clásica, comprende la música del Renacimiento y Barroco, principalmente.
El lector ilustrado sabe que la música antigua surgió en Europa, cuna de occidente. Pero el destino de América hizo que formáramos parte de Occidente, con quien compartimos una cultura y lenguaje comunes.
En los artículos anteriores hemos conocido a los autores italianos que llegaron a la América Virreinal: Domenico Zipoli y Enrique Ceruti. Si bien los territorios coloniales recibieron principalmente españoles y gente que habitaba en los territorios sujetos a la Casa de Habsburgo reinante en Madrid y que llevaron música de estos territorios, con la llegada de los Borbones al trono español se dio un giro drástico en lo musical y el gusto estético se orientó hacia Italia. Italia era la cuna de la ópera y este género también empezó a cultivarse en América Latina. Se escribió una ópera en el Virreinato del Perú "La púrpura de la rosa" (estrenada en 1701) cuyo autor es Tomás de Torrejón y Velasco y el libreto es de Calderón de la Barca.
Estos elementos culturales europeos encontraron acogida en los habitantes de nuestro suelo americano, principalmente dentro de las grandes civilizaciones que ya existían, sobretodo en Bolivia, Perú y México. Lo más interesante es la fusión de elementos indígenas con elementos europeos en las artes: la arquitectura, la pintura, la música. El lector de Salta y Jujuy no está ajeno a esto, pues el portal de madera del convento de San Bernardo y los ángeles arcabuceros de la iglesia de Uquía son un testimonio del arte barroco sudamericano, con la impronta mestiza que nuestro suelo ha aportado a la historia del arte universal. Precisamente, este arte mestizo barroco latinoamericano, produjo obras maestras y dio artistas de envergadura. No olvidemos al primer escritor mestizo, el Inca Garcilaso de la Vega y sus crónicas, testimonio literario de la colonia.
En el mismo Perú y teniendo grandes maestros, nace el primer compositor de suelo americano: José de Orejón y Aparicio. Su obra musical es de gran importancia. Estudió en Lima, primero con Tomás de Torrejón y Velasco, y luego con Roque Ceruti, a quienes hicimos referencia con anterioridad. Precisamente de Ceruti aprendió el estilo italiano. Una curiosidad, y que plantea un paralelo con Vivaldi y Zipoli: se sabe que fue ordenado sacerdote. Fue el primer músico de origen mestizo que ocupó el cargo de maestro de capilla de la catedral de Lima.
Sus obras son de evidente influencia napolitana, con un total dominio de la técnica de composición de la época, que como hemos dicho, aprendió de su maestro italiano.
Una verdadera joya musical es "Ah del día, ah de la fiesta" , una cantata dedicada a la Virgen de Copacabana.
Amigo lector: ¿cómo crees que suena esta cantata? ¿Te animas a buscarla en internet?. Quizás suena distinto a lo que pensabas.
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El lector ilustrado sabe que la música antigua surgió en Europa, cuna de occidente. Pero el destino de América hizo que formáramos parte de Occidente, con quien compartimos una cultura y lenguaje comunes.
En los artículos anteriores hemos conocido a los autores italianos que llegaron a la América Virreinal: Domenico Zipoli y Enrique Ceruti. Si bien los territorios coloniales recibieron principalmente españoles y gente que habitaba en los territorios sujetos a la Casa de Habsburgo reinante en Madrid y que llevaron música de estos territorios, con la llegada de los Borbones al trono español se dio un giro drástico en lo musical y el gusto estético se orientó hacia Italia. Italia era la cuna de la ópera y este género también empezó a cultivarse en América Latina. Se escribió una ópera en el Virreinato del Perú "La púrpura de la rosa" (estrenada en 1701) cuyo autor es Tomás de Torrejón y Velasco y el libreto es de Calderón de la Barca.
Estos elementos culturales europeos encontraron acogida en los habitantes de nuestro suelo americano, principalmente dentro de las grandes civilizaciones que ya existían, sobretodo en Bolivia, Perú y México. Lo más interesante es la fusión de elementos indígenas con elementos europeos en las artes: la arquitectura, la pintura, la música. El lector de Salta y Jujuy no está ajeno a esto, pues el portal de madera del convento de San Bernardo y los ángeles arcabuceros de la iglesia de Uquía son un testimonio del arte barroco sudamericano, con la impronta mestiza que nuestro suelo ha aportado a la historia del arte universal. Precisamente, este arte mestizo barroco latinoamericano, produjo obras maestras y dio artistas de envergadura. No olvidemos al primer escritor mestizo, el Inca Garcilaso de la Vega y sus crónicas, testimonio literario de la colonia.
En el mismo Perú y teniendo grandes maestros, nace el primer compositor de suelo americano: José de Orejón y Aparicio. Su obra musical es de gran importancia. Estudió en Lima, primero con Tomás de Torrejón y Velasco, y luego con Roque Ceruti, a quienes hicimos referencia con anterioridad. Precisamente de Ceruti aprendió el estilo italiano. Una curiosidad, y que plantea un paralelo con Vivaldi y Zipoli: se sabe que fue ordenado sacerdote. Fue el primer músico de origen mestizo que ocupó el cargo de maestro de capilla de la catedral de Lima.
Sus obras son de evidente influencia napolitana, con un total dominio de la técnica de composición de la época, que como hemos dicho, aprendió de su maestro italiano.
Una verdadera joya musical es "Ah del día, ah de la fiesta" , una cantata dedicada a la Virgen de Copacabana.
Amigo lector: ¿cómo crees que suena esta cantata? ¿Te animas a buscarla en internet?. Quizás suena distinto a lo que pensabas.
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