Con sahumerios de nopal y mirra, el presidente boliviano, Evo Morales, recibió las fuerzas de los dioses andinos Inti y Pachamama, en una ceremonia ancestral en el complejo ritual preincaico de Tiwanaku, antes de asumir su tercer mandato en el Congreso.
En contraste, Morales, aún sin los ropajes tradicionales, llegó en helicóptero a Tiwanaku, procedente de La Paz, a unos 71 km de distancia, y fue recibido por miles de indígenas, en medio del ulular de "pututus", cuerno vacuno convertido en instrumento de viento.
De inmediato un grupo de amautas, yatiris y otros chamanes realizaron cinco rituales en distintos lugares del centro religioso, en el cual también estuvo presente una centena de delegaciones de países extranjeros.
El ambiente fue inundado por el olor de sahumerios, la quema de mirra, nopal, semillas y raíces de árboles, una antigua tradición de los nativos para capturar las energías benéficas de la naturaleza.
Los indígenas, sonrientes, saludaron a Morales con vítores aymaras como "¡Jallalla Evo Morales!" (viva Evo Morales). Algunos trataron de alcanzar a su líder para estrecharle la mano.
A los pies de un milenario monolito antropomorfo de 7 metros de altura, los chamanes realizaron un ritual de "limpieza", con ruegos y plegarias en aymara, alrededor del mandatario.
En este punto se produce el cambio de la vestimenta. Los chamanes despojaron a Morales de su ropaje occidental (pantalón, camisa, chaqueta y zapatos), y le colocaron otra camisa blanca con adornos indígenas, una toga que llaman "unku" un tejido de lana de vicuña y una gorra de cuatro puntas llamáda "chucu" que simboliza los cuatro puntos cardinales. Los zapatos son reemplazados por ojotas de cuero.
Encima de la camisa, lo visten con un pectoral, hecho de una aleación de oro, cobre y plata, cuya finalidad es absorber las energías de la naturaleza. Debe ir cerca del corazón para que gobierne con ecuanimidad, según la explicación oficial. Como símbolo de su liderazgo empuña un báculo metálico.
Luego, flanqueado por sabios aymaras, recorre varios puntos simbólicos de Tiwanaku, como la pirámide Akapana (lugar de descanso) y el templete Kalasasaya (las piedras paradas).
En cada parada, el ritual es casi el mismo, chamanes con braseros encendidos y rogativas a los dioses Inti (sol) y Pachamama (madre tierra) para que sus energías ayuden a Morales en su mandato que termina en 2020.
El ritual en Tiwanaku
El rito andino, de arraigada tradición indígena, sirve para convocar el buen augurio y despejar los malos espíritus. Para asistir a la ceremonia, miles de indígenas, aymaras y quechuas, convergieron ayer en Tiwanaku, cuya existencia se sitúa entre los años 1.500 a.C y 1.200 d.C.
Tiwanaku o Tiahuanaco, cerca del lago Titicaca, a 3.800 metros sobre el nivel del mar, alberga los restos líticos de una de las culturas más longevas de la humanidad.
"Cuando Cristo estaba naciendo en Belén, el año cero de nuestra era, esta ciudad ya era un centro ceremonial sagrado para todo el territorio andino, relacionado científica y comercialmente, con los pueblos de las tierras bajas y con los del norte y sur de este continente", dijo Morales.
A pesar del frío de 5ºC, miles de indígenas y campesinos, principal sustento político de Morales, le dieron la bienvenida al Presidente con banderas tricolores, con las ajedrezadas y multicolores "wiphalas".
Alcanzaste el límite de notas gratuitas
inicia sesión o regístrate.
inicia sesión o regístrate.
Alcanzaste el límite de notas gratuitas
Nota exclusiva debe suscribirse para poder verla
Con sahumerios de nopal y mirra, el presidente boliviano, Evo Morales, recibió las fuerzas de los dioses andinos Inti y Pachamama, en una ceremonia ancestral en el complejo ritual preincaico de Tiwanaku, antes de asumir su tercer mandato en el Congreso.
En contraste, Morales, aún sin los ropajes tradicionales, llegó en helicóptero a Tiwanaku, procedente de La Paz, a unos 71 km de distancia, y fue recibido por miles de indígenas, en medio del ulular de "pututus", cuerno vacuno convertido en instrumento de viento.
De inmediato un grupo de amautas, yatiris y otros chamanes realizaron cinco rituales en distintos lugares del centro religioso, en el cual también estuvo presente una centena de delegaciones de países extranjeros.
El ambiente fue inundado por el olor de sahumerios, la quema de mirra, nopal, semillas y raíces de árboles, una antigua tradición de los nativos para capturar las energías benéficas de la naturaleza.
Los indígenas, sonrientes, saludaron a Morales con vítores aymaras como "¡Jallalla Evo Morales!" (viva Evo Morales). Algunos trataron de alcanzar a su líder para estrecharle la mano.
A los pies de un milenario monolito antropomorfo de 7 metros de altura, los chamanes realizaron un ritual de "limpieza", con ruegos y plegarias en aymara, alrededor del mandatario.
En este punto se produce el cambio de la vestimenta. Los chamanes despojaron a Morales de su ropaje occidental (pantalón, camisa, chaqueta y zapatos), y le colocaron otra camisa blanca con adornos indígenas, una toga que llaman "unku" un tejido de lana de vicuña y una gorra de cuatro puntas llamáda "chucu" que simboliza los cuatro puntos cardinales. Los zapatos son reemplazados por ojotas de cuero.
Encima de la camisa, lo visten con un pectoral, hecho de una aleación de oro, cobre y plata, cuya finalidad es absorber las energías de la naturaleza. Debe ir cerca del corazón para que gobierne con ecuanimidad, según la explicación oficial. Como símbolo de su liderazgo empuña un báculo metálico.
Luego, flanqueado por sabios aymaras, recorre varios puntos simbólicos de Tiwanaku, como la pirámide Akapana (lugar de descanso) y el templete Kalasasaya (las piedras paradas).
En cada parada, el ritual es casi el mismo, chamanes con braseros encendidos y rogativas a los dioses Inti (sol) y Pachamama (madre tierra) para que sus energías ayuden a Morales en su mandato que termina en 2020.
El ritual en Tiwanaku
El rito andino, de arraigada tradición indígena, sirve para convocar el buen augurio y despejar los malos espíritus. Para asistir a la ceremonia, miles de indígenas, aymaras y quechuas, convergieron ayer en Tiwanaku, cuya existencia se sitúa entre los años 1.500 a.C y 1.200 d.C.
Tiwanaku o Tiahuanaco, cerca del lago Titicaca, a 3.800 metros sobre el nivel del mar, alberga los restos líticos de una de las culturas más longevas de la humanidad.
"Cuando Cristo estaba naciendo en Belén, el año cero de nuestra era, esta ciudad ya era un centro ceremonial sagrado para todo el territorio andino, relacionado científica y comercialmente, con los pueblos de las tierras bajas y con los del norte y sur de este continente", dijo Morales.
A pesar del frío de 5ºC, miles de indígenas y campesinos, principal sustento político de Morales, le dieron la bienvenida al Presidente con banderas tricolores, con las ajedrezadas y multicolores "wiphalas".
PUBLICIDAD