Cuenta regresiva en marcha para el inicio del Copa Mundial de la FIFA 2026, una edición que marcará un antes y un después en la historia del torneo. Por primera vez, la competencia contará con 48 seleccionados y se disputará en tres países: Estados Unidos, México y Canadá.
En este nuevo escenario, la Selección Argentina buscará defender la corona conseguida en el Copa Mundial de la FIFA 2022 e ir por la cuarta estrella.
Más equipos y más partidos
El principal cambio será la ampliación de participantes: de los 32 seleccionados que compitieron desde Francia 1998 hasta Qatar 2022, se pasará a 48 equipos. Estos estarán distribuidos en 12 grupos de cuatro integrantes cada uno, en lugar de los ocho grupos tradicionales.
La fase inicial mantendrá el formato todos contra todos dentro de cada zona, pero la clasificación a la etapa eliminatoria tendrá una novedad clave: avanzarán a los 16avos de final los dos primeros de cada grupo y los ocho mejores terceros. Así, comenzará una ronda adicional de eliminación directa antes de los octavos, algo inédito en la historia de los Mundiales.
Con esta modificación, el seleccionado que se consagre campeón deberá disputar ocho partidos, uno más que en las ediciones anteriores. Además, el calendario crecerá considerablemente: el torneo tendrá 104 encuentros en total, es decir, 40 más que en Qatar 2022.
Cómo se armarán los cruces
El diseño del cuadro de eliminación directa también introduce variantes. En los 16avos de final habrá cruces entre primeros y terceros de distintas zonas, pero también algunos enfrentamientos entre segundos de grupo. Esto generará un esquema más amplio y con múltiples combinaciones posibles desde la fase inicial.
En el caso de la Argentina, quedó ubicada en el Grupo J junto a Argelia, Austria y Jordania. Si logra avanzar como líder, su rival en la primera ronda de los mata-mata sería el segundo del Grupo H, que podría tener como protagonistas a seleccionados de peso como España o Uruguay, dependiendo de cómo finalice esa zona.
El nuevo formato apunta a ampliar la participación global y ofrecer más oportunidades a selecciones de distintos continentes, aunque también implicará un mayor desgaste físico y estratégico para los equipos que aspiren al título.