Una serie de incidentes se registraban en la tarde de este miércoles en las inmediaciones del Congreso, donde organizaciones de izquierda que acompañaban el reclamo de los jubilados tiraron el vallado dispuesto por las fuerzas de seguridad.
La movilización tenía ligar mientras en el Senado se debatía la reforma laboral, un proyecto rechazado por el peronismo y por organizaciones sindicales como la CGT y las dos CTA.
Guarecidos con bloques de madera, los manifestantes armaron bombas Molotov y enfrentaron a la Policía, que respondió con el camión hidrante y balas de goma.
Fuentes policiales indicaron que el primer cordón de seguridad correspondía a la Policía Federal, mientras el segundo y tercero corría por cuenta de la Policía de la Ciudad.
Según la información oficial, la manifestación en contra de la reforma laboral terminará con la lectura de un documento alrededor de las 16.
Los ecargados de encabezar el acto son Abel Furlán (IOM), Hugo Yasky (CTA de los Trabajadores) y Hugo "Cachorro" Godoy.
Convocatoria:
La convocatoria fue definida por el Consejo Directivo de la central obrera tras meses de tensiones con el Ejecutivo por el alcance de la iniciativa, que introduce cambios en el cálculo de indemnizaciones, la regulación de la jornada laboral y la ultraactividad de los convenios colectivos, entre otros puntos.
Desde la CGT sostienen que el proyecto constituye "un avance que podría debilitar la negociación colectiva y limitar los mecanismos de representación gremial". También cuestionan la creación de un fondo de cese laboral en reemplazo de las indemnizaciones tradicionales y la implementación de un banco de horas, al considerar que podrían afectar derechos adquiridos.
La decisión de marchar expuso diferencias internas en la conducción sindical. Mientras algunos dirigentes promovían mantener abiertos los canales de diálogo con el oficialismo y legisladores, otros impulsaban medidas más contundentes, incluido un paro general. Finalmente, se resolvió realizar la movilización sin convocar a una huelga unificada, aunque cada gremio quedó facultado para adoptar medidas propias.
La protesta busca tener impacto político en simultáneo con el tratamiento parlamentario, con el objetivo de influir en el debate legislativo. Desde la central anticiparon que, en caso de no obtener respuestas, evaluarán la convocatoria a un paro nacional.