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“Sostener lo alcanzado y escalar la producción es el desafío de la minería jujeña”

Entrevista a Arturo Pfister Puch, presidente de la Cámara Minera de Jujuy.En una conversación con tono directo y realista, el presidente de la Cámara Minera de Jujuy analizó los desafíos del sector, el impacto territorial de la industria minera, las prioridades en formación técnica y la necesidad de fortalecer a los proveedores locales para competir en un escenario regional cada vez más exigente. Reglas claras, infraestructura y articulación público-privada son ejes clave de cara al 2026.

Miércoles, 24 de diciembre de 2025 10:38

¿Cómo ve hoy el impacto de la minería en los territorios donde se desarrolla? ¿Qué cambios concretos observa en las comunidades?

En la Puna jujeña, el crecimiento de los últimos 10 o 12 años es visible y tangible. Basta recorrer los lugares donde hoy están las principales operaciones de litio de la provincia, y el país. El cambio se nota en las comunidades: en las viviendas, en las escuelas, en la presencia de empresas locales que surgieron para abastecer a la industria minera y hoy son parte del entramado productivo. Se nota también en los jóvenes que estudian o se capacitan para trabajar, con la expectativa de quedarse, de proyectar su vida en sus comunidades.

Todo esto ocurre porque la actividad se instala, se desarrolla y genera oportunidades concretas. El empleo directo hoy se estabiliza en unos 3.000 trabajadores en la provincia y ese número se multiplica por tres en la cadena de valor productiva. En algunas regiones de la provincia, como Susques, las productoras cuentan con un 25% de empleo correspondiente a comunidades locales. A eso se suman más de 200 proveedores registrados en la provincia. Nuevamente en regiones como las de producción de litio alrededor del 20% provienen de comunidades aledañas a los proyectos. El sector opera con un enfoque preventivo en salud y seguridad ocupacional, basado en la capacitación continua y la identificación temprana de riesgos. También se han fortalecido las prácticas de economía circular, logrando una reducción sostenida en la generación de residuos y un alto porcentaje de reciclado. En paralelo, se desarrollan más de 60 iniciativas comunitarias participativas junto a pueblos originarios, que ya han beneficiado de forma directa a más de 2.900 habitantes de la Puna jujeña. Todo esto es la consolidación del sector como

¿Cuál es el diagnóstico económico del sector al cierre de 2025 y la proyección para 2026?

Venimos de un año complejo pero con resultados contundentes. La minería jujeña exportó 768 millones de dólares entre enero y octubre de este año, es decir alrededor del 80% de las exportaciones provinciales. Esto representa el 15,8% del total nacional de exportaciones mineras.

Y no solo eso, sino que alrededor del 50% de las erogaciones de las empresas en operación, quedan en la provincia en forma de salarios, pago a proveedores, impuestos y cargas sociales. Es un gran dinamizador de la economía local jujeña y de las economías regionales. Para el año próximo, el desafío es doble: sostener lo alcanzado y escalar la producción.

En este contexto, ¿qué rol tienen las cámaras y demás entidades productivas?

En Jujuy trabajamos de forma mancomunada con la Cámara de Servicios Mineros (Casemi), con la Unión Industrial, la Sociedad Rural, la Cámara de Tabaco y la Cámaras de comercio.

Compartimos una agenda y una visión común: producción, empleo y competitividad. El trabajo articulado en este sentido es clave. Y los proveedores son parte central del desarrollo de la actividad minera en la provincia. Necesitamos empresas locales competitivas, en precio, calidad y continuidad en la prestación de servicios. Hay muchos proyectos en desarrollo en la zona y cuando los proyectos locales y en provincias vecinas entren en producción, van a necesitar proveedores a la altura.

Desde la Cámara promovemos esa visión: desarrollo de proveedores con capacidades reales. La minería demanda servicios técnicos, adaptabilidad, trazabilidad y cumplimiento de estándares. También de eso se trata la sostenibilidad de la que tanto hablamos. Del desarrollo de comunidades, personas y proveedores, más allá de la minería y la operación en territorio. De crear capacidad, resiliencia y capacidad de adaptación al mundo futuro.

¿Cómo se integra la sostenibilidad y la formación técnica en la agenda del sector?

Hoy no se puede hablar de minería sin hablar de sostenibilidad. Por eso impulsamos una agenda integral que no solo aborde la sostenibilidad puertas adentro de la operación, sino en nuestro entorno y la región.

Respecto de la formación técnica trabajamos en forma articulada con el Ministerio de Educación, universidades, instituciones técnicas y el tercer sector para fortalecer la formación local. En la provincia la minería cuenta con más de 30 programas de capacitación para el desarrollo de habilidades técnicas de colaboradores y comunidades.

Contamos que programas que abordan la Terminalidad Secundaria hasta Programas que abordan la formación en oficios industriales, tecnologías digitales, procesos químicos, liderazgo y gestión. Y todo esto incorpora también componentes de sostenibilidad ambiental.

Lo que se viene para la industria minera del noroeste argentino exige personas capacitadas de forma integral: producción, cuidado del ambiente, tecnología y entendimiento del contexto comunitario. Ese es nuestro enfoque para 2026.

¿Qué condiciones hacen falta para proyectar el futuro del sector?

Más que condiciones, lo que necesitamos son espacios y decisiones que permitan sostener lo alcanzado y escalar lo que viene.

Para eso se necesitan reglas normativas claras y que se sostengan en el tiempo, agilizar los procesos administrativos, infraestructura que acompañe el desarrollo y una política fiscal equilibrada. Quizás suene a mucho, pero es algo que vemos viable. Hoy tenemos, por ejemplo, el gas es un 70% más caro que en otras provincias mineras y continuamos con un 4,5% de retenciones a lo exportado, a diferencia de otras provincias donde las mismas se han eliminado para algunos minerales. Esas asimetrías tienen que resolverse si queremos que las operaciones actuales se consoliden y los nuevos proyectos lleguen a etapa operativa.

También es clave sostener los proyectos que ya están en producción, porque hoy representan el corazón productivo de la economía jujeña. Y aunque hemos sido testigos de avances importantes en términos de digitalización, modernización y plazos más razonables, aún queda camino por recorrer.

La industria minera no se planifica mes a mes. Se planifica con visión, con inversión y con continuidad. Eso es lo que nos va a permitir seguir generando empleo, proveedores, tecnología y desarrollo territorial. Y para escalarlo, necesitamos reglas claras, marcos institucionales sólidos trabajo conjunto y decisiones con una mirada de largo plazo.

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