PUBLICIDAD

“Me gusta hacer cuadros, y mezclar los colores del vellón”

Patricia Páez hizo un curso textil, aplicó lo aprendido de otra forma, y comenzó a crear. Para ella es terapéutico.
Viernes, 18 de septiembre de 2026 00:25
PATRICIA PÁEZ | COMENZÓ CONOCIENDO LA TÉCNICA Y AHORA LA PLASMA EN CUADROS.

Patricia Páez encontró en el vellón una manera diferente de crear. Aprendió hace poco la técnica y ahora toma pequeñas fibras de lana de oveja, las combina, juega con los colores y, con una aguja de fieltro, las va acomodando sobre una tela hasta transformar ese material en una imagen. No utiliza pinceles ni pinturas, sino que su paleta está hecha de lana y con ello le va dando forma a sus cuadros.

Su emprendimiento se llama Patri Creaciones Técnica en Vellón y aunque lleva poco tiempo en este mundo, Páez ya encontró una forma propia de trabajar. "A mí en particular me gustaron los cuadros. Es hacer cuadros, mezclar los colores que es el vellón", contó.

Explicó que el vellón es la fibra de la lana de oveja con la que trabaja sobre una tela de base y allí desarrolla el diseño. Primero busca una imagen, la dibuja o la imprime y luego la utiliza como referencia, después comienza la tarea con paciencia y sensibilidad para elegir los tonos, separar pequeñas cantidades de fibra y colocarlas en el lugar preciso.

"Yo hago un diseño, uso una tela de base y lo voy como pintando con lana. Esa es la magia", relató.

Para dar cuenta de su arte, tomó un pequeño mechón de lana, lo acomodó sobre la tela y explicó cómo utiliza la aguja de fieltro para ir moldeándolo. Con movimientos cuidadosos fue fijando la fibra, hasta conseguir el tono, la forma y la textura que busca.

"No se corta muy pequeño. Yo voy agarrando así, finito", explicó mientras mostraba cómo trabaja. "Y vas así. Hasta darle tono, darle colores, darle la forma. Y siempre con la agujita", detalló.

En ese procedimiento sencillo en apariencia hay un conocimiento que Páez fue construyendo a partir de una capacitación reciente. Recordó que antes de descubrir el vellón tejía crochet y hacía macramé, pero ninguna de esas terminaba de entusiasmarla por completo. Fue un taller con la profesora Mercedes Encina el que le abrió una nueva posibilidad creativa.

"Ella me enseñó la técnica. Me enseñó cómo hacer las mantas. Hice algunas pequeñas flores, que se hacen como apliques", recordó. Pero no se limitó a repetir lo aprendido ya que su profesora le dejó la inspiró y motivó. "Yo te enseño la técnica, vos implementala como quieras", recordó que le dijo y así comenzó a explorar.

Mientras su profesora trabaja con tapices y cuadros con mayor relieve, ella descubrió que prefería una terminación plana. "A mí me gusta plano. Me gusta cómo se ve, me gusta cómo quedó con el vidrio, que le da más cuidado", explicó.

Ese detalle habla de la búsqueda de un estilo propio ya que la técnica puede ser aprendida, pero la manera de utilizarla se transforma en una elección personal y eso descubrió Páez quien encontró en la combinación de colores uno de los aspectos que más disfruta. "Eso de imaginar colores, mezclar colores divinos", dijo es lo que más le gusta.

PAISAJE PUNEÑO | UNO DE LOS CUADROS CON TONALIDADES OCRE.

Su proceso creativo tampoco responde siempre a un reloj y es que confesó que hay obras que puede terminar en pocos días y otras que permanecen durante semanas sobre la mesa de trabajo. Un cuadro que expuso durante un encuentro de productoras de alfajores, le llevó alrededor de dos semanas hacerlo, mientras que otros pudo realizarlos en dos o cinco días, dependiendo del tiempo que le dedique.

Y es que aseguró que en la creación también incide el estado de ánimo. "Para mí los cuadros dependen de mi estado de ánimo, por eso te digo que es terapéutico", explicó.

Para la artesana y o artista, el vellón no es solamente una materia prima ni los cuadros únicamente un producto para vender, sino que encontró en ese trabajo manual una forma de concentrarse, imaginar y canalizar lo que siente.

COLORIDA COMPOSICIÓN

Ella puede pasar horas frente a una obra. Contó que cuando está inspirada, llega a trabajar desde las cinco de la tarde hasta las tres de la mañana. Para ella el tiempo parece adquirir otra medida cuando comienza a seleccionar fibras y colores.

En uno de sus trabajos, por ejemplo, buscó representar una escena nocturna. "Tengo que conseguir que la luna se destaque y encontrar el naranja adecuado para que pueda reconocerse dentro de la composición", explicó. El desafío está en que cada color encuentre su lugar y que la fibra, poco a poco deje de parecer simplemente lana para convertirse en una composición. Ese es quizás el secreto de su técnica, poder aprender a mirar la lana como si fuera una pintura.

Páez se definió sencillamente como ama de casa, pero sus manos en el cuadro contaban otra historia. Son manos acostumbradas al trabajo artesanal que ahora encontraron en el vellón una nueva posibilidad. Aprendió una técnica, la hizo propia y comenzó a experimentar con ella hasta encontrar una manera de expresarse.

COLORES VIVOS SIMULAN VITRAL

Su emprendimiento todavía está dando sus primeros pasos sin embargo, en cada cuadro hay ya una marca personal, una elección de trabajar en plano, la búsqueda de determinadas tonalidades y esa manera paciente de construir una imagen a partir de pequeñas fibras.

En el encuentro de emprendedores, Patricia mostró sus trabajos y también el procedimiento. Allí, frente a quienes se acercan, la lana deja de ser solamente lana entre sus dedos y se convertía en color, forma y finalmente en una escena. En esa ocasión la venta de los cuadros la sorprendió ya que fueron demandados. "Me encanta hacer cuadros", dijo con una sonrisa, expresando satisfacción de haber encontrado algo que sabe hacer.

Temas de la nota

PUBLICIDAD
PUBLICIDAD

Te puede interesar

PUBLICIDAD
PUBLICIDAD

Temas de la nota

Últimas noticias

PUBLICIDAD