YPF formalizó este jueves la solicitud de adhesión al Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI) para su proyecto Argentina LNG, orientado a la exportación de gas natural licuado (GNL) producido en el yacimiento neuquino de Vaca Muerta. Se trata, por monto solicitado, de la iniciativa más grande presentada hasta el momento dentro del esquema de beneficios impositivos y cambiarios impulsado por el Gobierno nacional para atraer inversiones de escala.
Horacio Marín, presidente y CEO de la petrolera, calificó el paso como clave para el desarrollo del proyecto y sostuvo que la iniciativa posiciona a la Argentina como un nuevo actor en la exportación global de energía, con impacto en el empleo, la tecnología y el desarrollo de proveedores locales.
Un desarrollo integrado desde Neuquén hasta el Golfo San Matías
El esquema técnico contempla una cadena de valor completa: producción de gas rico en Neuquén, un gasoducto dedicado de 527 kilómetros entre Meseta Buena Esperanza y Sierra Grande —con un diámetro de 48 pulgadas, inédito para el país—, plantas de procesamiento, trenes de fraccionamiento de líquidos y dos unidades flotantes de licuefacción (FLNG) que operarán frente a las costas de Río Negro, en el Golfo San Matías.
En conjunto, ambas plantas flotantes tendrán capacidad para procesar 12 millones de toneladas anuales de GNL, con la meta de escalar hasta 18 millones de toneladas en etapas posteriores. Se estima que la puesta en marcha de las unidades de licuefacción ocurra hacia 2031.
Los bloques que alimentarán el proyecto —Meseta Buena Esperanza I y II, Aguada Villanueva Norte y Las Tacanas I y II— quedaron bajo un esquema societario en el que YPF conserva el 36% de participación, mientras que Eni y XRG se reparten el resto en partes iguales. La operación de estas áreas está a cargo de UPCO ARLNG I S.A.U., la sociedad constituida específicamente para el desarrollo.
Inversión, empleo y exportaciones proyectadas
Del total de la inversión, cerca de US$24.000 millones se destinarán a obras de infraestructura y otros US$5.000 millones al desarrollo del upstream y la perforación de pozos, con el objetivo de sostener a plena capacidad ambas unidades de licuefacción.
En materia laboral, la compañía proyecta la creación de unos 20.000 puestos de trabajo anuales durante la etapa de construcción, prevista entre 2026 y 2030, con picos de hasta 40.000 trabajadores en el año de mayor actividad. Ya en la fase operativa, el proyecto sostendría alrededor de 8.000 empleos anuales entre directos e indirectos, además de una contratación estimada en US$15.000 millones en bienes y servicios a proveedores nacionales.
Una vez en pleno funcionamiento, Argentina LNG podría generar exportaciones por unos US$10.000 millones anuales durante dos décadas, según las proyecciones de la empresa.
Qué exige el RIGI
El Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones, creado por la Ley 27.742, establece un piso mínimo de inversión de US$200 millones —que la reglamentación puede elevar hasta US$900 millones según el sector— y exige que al menos el 40% del monto comprometido se desembolse durante los primeros años del proyecto. Con sus US$51.000 millones, Argentina LNG se convierte en la iniciativa de mayor escala financiera admitida hasta la fecha dentro de ese esquema.