Cada mes de julio, el Abra de Estancia Vieja y el santuario de Punta Corral, en pleno corazón de la Quebrada de Humahuaca, se convierten en el epicentro de la fe jujeña. Este año, la Comisión de Devotos y Asociación de Peregrinos de la Virgen de Copacabana de Punta Corral confirmó el programa oficial por el 191° aniversario de la aparición de la "Mamita del Cerro", una celebración que combina religiosidad católica y tradición andina.
Programa oficial de festejos
Martes 21 de julio
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23:00 horas: misa y posterior canto de "feliz cumpleaños" a la Virgen, una costumbre muy arraigada entre los devotos.
Miércoles 22 de julio – Día de Nuestra Señora de Punta Corral
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10:30 horas: misa central, seguida de la tradicional procesión por Punta Corral.
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Luego, almuerzo comunitario para todos los peregrinos.
La organización recordó a los fieles que deben llevar plato, cubiertos y taza propios para participar del almuerzo y del chocolate compartido tras la ceremonia.
La historia de la aparición: de un pastor y una piedra blanca a un santuario en la montaña
La devoción a la Virgen de Punta Corral hunde sus raíces en el siglo XIX. Según los relatos recogidos por historiadores y medios de la región, todo comenzó el 22 de julio de 1835, cuando Pablo Méndez cuidaba a sus animales cerca del Abra de Estancia Vieja y tuvo una visión: una mujer de cabellera reluciente que le pidió que regresara a buscarla al día siguiente. Otras versiones de la tradición oral sitúan el episodio a comienzos de ese mismo mes de julio, aunque todas coinciden en el año 1835 y en el escenario de altura donde ocurrió el hecho.
Méndez volvió a su rancho y contó lo que había vivido, pero su familia no le creyó. Según otras crónicas locales, algunos vecinos pensaron que se había quedado dormido mientras pastoreaba y que todo había sido un sueño. Fue Roque Jacinto Torres quien lo alentó a volver al lugar al día siguiente.
Cuando Méndez regresó, ya no encontró a la mujer, sino una piedra blanca con una forma que recordaba a la Virgen de Copacabana. Con ese hallazgo en sus manos, se dirigió hasta Tumbaya para mostrársela al párroco, quien notó el parecido con la Virgen boliviana y decidió guardar la piedra en la iglesia del pueblo.
Sin embargo, la historia dio un giro inesperado: tiempo después la piedra desapareció de la iglesia, por lo que las autoridades interrogaron al propio Méndez sospechando de él. Aunque el hombre negó haberla retirado, no le creyeron y decidieron volver hasta el lugar original de la aparición para comprobar qué había pasado. Allí, para sorpresa de todos, la piedra había reaparecido en el mismo sitio donde Méndez la había encontrado por primera vez.
Ese hecho fue interpretado como un signo de que la Virgen deseaba permanecer en las alturas de Punta Corral. Así lo describe también otro registro histórico de la devoción, que agrega un detalle sobre la respuesta de la comunidad: tras enfermarse, Roque Jacinto Torres prometió levantar una capilla digna si lograba recuperarse, y una vez sano cumplió su promesa e inició en 1889 la construcción de un nuevo templo, obra que se completó una década más tarde con el trabajo de toda la comunidad.
Desde entonces, la devoción no dejó de crecer. Hoy la Virgen de Copacabana de Punta Corral —conocida popularmente como la "Mamita del Cerro"— convoca cada año a miles de peregrinos de Jujuy, del resto del país y de otras naciones, que ascienden por distintos senderos (Tumbaya, Tilcara, Tunalito o Maimará) para rendirle culto en su santuario a más de 4.000 metros de altura, en una de las peregrinaciones religiosas más importantes del noroeste argentino.
Una fiesta que combina fe y comunidad
Además de la solemnidad religiosa, el aniversario de Punta Corral mantiene vivas costumbres muy propias de la Quebrada: el canto del "feliz cumpleaños" a la imagen, la participación de bandas de sikuris y el almuerzo compartido entre los peregrinos, que reafirman el carácter comunitario de una celebración que atraviesa generaciones desde hace casi dos siglos.