Con el Mundial ya terminado, la agenda política argentina vuelve a ocupar el centro de la escena, y el peronismo llega a este tramo del año con un desafío que no es menor: evitar profundizar sus propias divisiones internas. Tres años después de dejar el poder, el espacio justicialista solo mantiene acuerdos ligados a la gestión cotidiana, mientras las disputas de poder se multiplican de cara a las elecciones de 2027.
Buenos Aires, el tablero central
La provincia de Buenos Aires concentra el 40% del padrón electoral nacional y es, por eso, el escenario donde se juega buena parte del futuro del espacio. Allí conviven —sin demasiada armonía— las dos figuras con mayor peso específico dentro del peronismo: Cristina Kirchner y el gobernador Axel Kicillof. Mientras la interna siga abierta, el desgaste del espacio continuará hasta que el calendario electoral obligue a una definición.
Kicillof, con una agenda de gestión que esta semana lo lleva por distritos como Morón, Salto, San Antonio de Areco, Tapalqué y Alvear, consolida un perfil propio, cada vez más despegado del sector que responde a la expresidenta. El mandatario bonaerense asumió que el cristinismo no lo respalda como candidato y avanza en la construcción de un proyecto electoral autónomo, en medio de críticas de otros sectores del PJ por su estrategia.
El cristinismo, con Máximo Kirchner en la calle
Desde el sector que lidera la expresidenta se sostiene, según pudo reconstruir Infobae, la idea de que Kicillof buscaría construir un kirchnerismo sin Cristina Kirchner al frente. En ese contexto, la ex mandataria —inhabilitada para competir por su condena en la causa Vialidad— continúa siendo presentada como referencia simbólica, mientras Máximo Kirchner gana protagonismo como su representante en el territorio.
Para la carrera por la gobernación bonaerense, el cristinismo baraja tres nombres con miras a una eventual interna abierta: Mayra Mendoza, Máximo Kirchner y Eduardo "Wado" de Pedro, todos identificados con el ala más dura del espacio.
Massa, en modo bajo perfil pero activo
En paralelo, crece la expectativa por un eventual regreso de Sergio Massa a un rol de mayor exposición pública. Sin confirmaciones concretas, el líder del Frente Renovador mantiene diálogo con distintos sectores y es visto por buena parte de la dirigencia como una posible pieza de unidad si el peronismo profundiza su fractura, un escenario que —advierten en su entorno— terminaría beneficiando al oficialismo nacional.
El interior también juega
Por fuera del conurbano, el PJ Federal trabaja para fortalecer su presencia territorial y definir un precandidato presidencial antes de fin de año. Dirigentes como Sergio Uñac recorren el país con una estrategia de bajo perfil mediático y mayor despliegue territorial, en busca de instalar su nombre como opción viable dentro del espacio.
Con grietas que no logran cerrarse y sectores cada vez más distantes, el peronismo enfrenta un segundo semestre en el que la unidad dejó de ser un objetivo compartido para buena parte de sus referentes.