Gracias a la capacidad de lucha desde su infancia, el salir adelante -a pesar de complicadas circunstancias- es una constante en la vida de Néstor Enrique Méndez, un hombre que entiende de esfuerzo y de voluntad férrea de progreso, arraigada a la cultura del trabajo desde su primera niñez.
Con la mente puesta en ser mejor persona, compartió su historia de vida colmada de diferentes experiencias que enriquecen sus días. Tiene cincuenta y siete años de existencia, pero perdió a su madre cuando tenía sólo dos años y su hermana seis, cuando vivían en el barrio San Cayetano. "Cuando mi mamá murió, tenía treinta y dos años, yo era muy chiquito pero sentí desde muy pequeño la ausencia de ella, me hizo mucha falta", inició su relato Méndez. "Mi papá al quedarse solo, se dedicó a tomar, perdió la casa y me llevó con mi madrina. Ahí viví en Moreno, en la calle México. Mi infancia fue muy sufrida pero agradezco a Dios que pude seguir adelante. Mi papá volvió a formalizar y mejoró un poco", reveló. Mientras tanto, le tocó vivir una niñez con altibajos, con situaciones complejas y momentos felices cuando estaba internado en el hogar de huérfanos de Tumbaya. "Cuando tenía siete años volví a San Salvador, el marido de mi madrina me llevaba a vender leche, también aprendí a vender diarios y verduras desde que era un niño", aseguró el vecino que regresó a vivir con su padre que se reivindicó y le ofreció una nueva vida.
Al cumplir los doce años, le enseñó el oficio de caramelero en el barrio Malvinas Argentinas. Aprendió las técnicas de armado y modelado de los chupetines tradicionales de los tres colores y en forma de paraguas, además de los alfeñiques y los bastones. "Me comenzó a mostrar cómo tenía que hacer para trabajar y me fui dando cuenta del paso a paso. Después cuando tenía diecisiete años caí enfermo, porque con un grupo de amigos fuimos a la Peña Colorada, me fui a bañar y me dejaron solo. Me asusté, me dijeron que mi espíritu se había ido lejos, me quería llevar al monte y me quedé mal decía cosas sin sentido, no estaba bien. Me internaron un año en el hospital psiquiátrico 'Néstor Sequeiros' y de a poco me fui recuperando", explicó en detalle. En ese momento, cuando se sentía vulnerable uno de sus tíos se acercó y lo guió hacia el camino de Dios, la fuerza que lo curó.
"Seguí el evangelio, me gustó saber de qué se trataba y que mi alma encontró el rumbo porque parecía que se había salido de mi cuerpo. Poco a poco recuperé, dejé las pastillas y hasta el día de hoy me considero una persona de oración", indicó quien se propuso ayudar desde su lugar en la fundación "10 de Abril" como voluntario y solidario. Hoy su labor es de servicio a la comunidad a través de un pacto que hizo con Dios, donde se comprometía a ayudar a su barrio para el Día del Niño y para el Día de la Madre, dos celebraciones especiales que lo marcaron en su vida de una manera muy fuerte.
"Todo lo que hago, lo hago con un grupo de vecinos de Malvinas, reunimos golosinas, leche, facturas; para repartir a los chicos y festejar a las mamis también. Quiero realmente que ellos tengan la posibilidad de ser felices en -por lo menos- un día al año y me alegra ser parte de esto. Para los chiquitos llegamos a armar 350 bolsitas de caramelos el año pasado y para las mamás armamos tipo peña", indicó Méndez que siente la energía y principal fuente de vida que es Dios.
Gracias al grupo de vecinos y el trabajo en conjunto sigue adelante como comerciante y trabaja feliz por su barrio. "Ya se reunió golosinas para celebrar el día del niño de este año, ya tengo un castillo inflable y tres bolsas de caramelos y tres de chupetines para los niños, porque de ellos es el futuro. La gente que quiera ayudar, puede acercar la donación a Roberto Sánchez y Giachino del barrio Malvinas", destacó el vecinalista comprometido con su realidad social pero sintiendo la alegría en cada niño y en cada madre, debido a su niñez muy sufrida y porque le faltó su mamá.
"Yo siempre le hablo a la foto de mi madre y le digo que cuando termine mi misión en el mundo, a la primera persona que voy a ir a ver es a ella", reveló Méndez.