El Día Mundial del Libro se celebró de una manera especial en la biblioteca "Niños Pájaros". Y es que los libros no son solo objetos que guardan palabras, sino puertas abiertas a la imaginación que cada uno lleva en su interior. En lugar de sólo abrir las páginas de un libro ya escrito, los niños de la entidad comunitaria se sumaron al desafío de crear sus propios relatos dentro de libros artesanales, con un entusiasmo muy importante armaron su juego a través del hacer práctico, utilizando papeles, marcadores y recortes de revistas para los collages, además de dados y, por sobre todo, una gran creatividad.
Cada vez que los dados rodaban, una nueva idea aparecía; un bosque mágico, un animal valiente o un objeto misterioso. El resultado fue que los pequeños se convirtieron en narradores, uniendo las imágenes con ingenio para darle vida a cuentos totalmente originales y únicos. Ofrecieron gran dedicación con la que plasmaron ideas en sus propios trabajos, ya que la literatura es, ante todo, un juego infinito. Los relatos quedaron registrados en libros originales, con los que los autores llenaron de magia y creatividad a la biblioteca barrial. "Un libro no es sólo lo que está escrito, sino lo que imaginamos al leerlo... o al inventarlo", aseguraron desde la institución. Es en estos espacios, donde la educación se transforma en una herramienta fundamental, ya que se construye día a día para aprender, compartir y crecer. Entre juegos, relatos y actividades prácticas, a partir de los encuentros nacen grandes enseñanzas que transforman la perspectiva de los participantes.