Hablar del aniversario 46° de El Tribuno de Jujuy, es especial porque en lo personal me remonta a mi adolescencia cuando veía en uno de los puestos de diarios de mi pueblo las tapas de las ediciones de los matutinos de Corrientes y Misiones. Es que vivir en una provincia y, a la vez muy cerca de otra, tiene esa "ventaja" de informarse.
Desde esa temprana edad, pasando por la avenida Lavalle a la mañana rumbo a la escuela Normal en Gobernador Virasoro, Corrientes, paraba unos minutos para observar las tapas del día, en ese punto de venta a metros de la sucursal local del banco de la provincia. Hasta allí llegaban las ediciones impresas de cinco o seis diarios distintos, según el día.
Es probable que esa influencia y la de mi padre, quien siempre estaba al tanto de las noticias con el diario, la radio y la televisión, haya determinado que 20 años más tarde forme parte de la redacción de El Tribuno de Jujuy. Aunque sin saberlo, claro.
Pasaron las décadas, me formé como Técnico y Licenciado en Comunicación Social con Orientación en Periodismo en la Universidad Nacional de Misiones (UNaM), en la ciudad de Posadas, a la cual tuve que emigrar en su momento. No obstante, la inserción laboral en el periodismo se presentó como imposible y, mientras, tuve que dedicarme a otros trabajos.
Así y todo, los años transcurrieron y a más de mil kilómetros de mí lugar en el mundo luego de varios intentos logré ingresar para desempeñarme en este medio. Primero fue en el sector de la web, en donde había y hay- que ser dinámico para las actualizaciones, manejar las cuentas sociales del medio y estar siempre atentos a todo aquel contenido informativo que se pueda llegar a "viralizar". Todo esto en un contexto actual en el cual priman las imágenes y en donde se presenta la tarea de "atrapar" a los lectores en cuestión de segundos.
Luego de ocho meses en la web, surgió una posibilidad, un desafío. Pasar al papel en la sección Policial, junto a Álvaro Tejeda y Mauro Rodríguez. Desde un 6 de enero comencé a desandar en un ámbito en el cual jamás pensé que iba a poder estar.
A partir de ese momento, los pasillos de Tribunales para las audiencias o el espacio público en los reclamos por justicia de familiares de las víctimas, comenzaron a formar parte de ese nuevo día a día. También la calle o la ruta se tornaron en repentinos lugares de trabajo en los eventuales incidentes viales.
Es una sección en la cual en muchas oportunidades hay que estar atentos a las emergencias para salir rápidamente rumbo al escenario de los hechos para observar, preguntar, escuchar, tomar apuntes descriptivos en la libreta y grabar alguna entrevista a los testigos. Todo esto, mientras la mente piensa en cómo estructurar el futuro texto. Después, volver a la redacción y escribir para la edición del día posterior. Se trata de una actividad que requiere de mucho dinamismo de nuestra parte, aunque por momentos la realidad nos lleva por su carril de manera vertiginosa.
Formatos
El papel tiene sus particularidades. Quizás peco de conservador, pero si bien aún no peino canas, crecí con ese formato tanto en diarios como en revistas y libros. Por lo cual siempre le tengo más aprecio, sin ánimo de despreciar los formatos digitales a los que también recurro diariamente.
Pertenezco a esa generación intermedia que creció entre los años '90 y 2000, utilizando teléfonos celulares, pero sin el avance tecnológico de estos tiempos. Quizás por eso valoro más el tener el papel en las manos. Mientras era estudiante universitario fui testigo de la aparición de las redes sociales que todos utilizamos. Facebook, Twitter e Instagram, queramos o no, fueron modelando la manera de informarnos, al punto que las utilizamos para dar a conocer las notas que escribimos en el papel y se replican en la web.
Así es cómo estos 46 años de vida de El Tribuno llegan cuando transité solo 3 en el diario, en una etapa de aprendizaje constante de la profesión. Una formación que va más allá de la práctica del día a día, sino también se trata de asimilar los consejos de quienes tienen mayor trayectoria en los medios de comunicación. Profesionales con 20, 30 o 40 años en este matutino, a quienes trato de escuchar, además de absorber sus enseñanzas y consejos con la intención de mejorar.