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En un escenario imponente y cargado de historia como el estadio "Maracaná" de Río de Janeiro, Estudiantes de La Plata protagonizó una verdadera "batalla" ante Flamengo por la revancha de las semifinales de la Copa Libertadores. Tras el empate sin goles en la ida jugada en La Plata, el "pincha", se presentó en Brasil buscando la final.
Por penales, tras un 0 a 0 en tiempo reglamentario, el "pincha" se impuso 3 a 2.
La gran novedad en el once titular del conjunto de La Plata fue la inclusión de Marcos Rojo en la zaga central, dándole solidez y experiencia a una defensa que controló los embates del "mengao" durante una primera etapa sumamente pareja que terminó sin goles.
Sin embargo, la historia dio un giro drástico apenas iniciado el complemento. A los 5 minutos del segundo tiempo, Baltasar Rodríguez vio la tarjeta roja por doble amonestación, dejando al equipo argentino con diez hombres. Pese al trago amargo de la expulsión, el joven volante había completado un correcto primer tiempo en el mediocampo.
A partir de la inferioridad numérica, Estudiantes redobló esfuerzos, replegó sus líneas con temple e inteligencia y apoyó sus ilusiones en el cerrojo defensivo y la seguridad de Muslera bajo los tres palos.
El equipo de Medina aguantó el 0 a 0 ante un Flamengo que no fue para nada incisivo y la definición se fue para la tanda de penales.
Desde los 12 pasos, Muslera tapó 3 penales para que Estudiantes gané 3 a 2 y se clasifique a la final donde se cruzará con Palmeiras el 28 de noviembre en Montevideo, Uruguay.