El incendio se originó en el interior de una chatarrería ubicada sobre la calle Santa Fe al 3200, un terreno conocido por acumular colectivos fuera de servicio, montañas de chatarra y todo tipo de autopartes.
El aviso al 911 llegó cerca de las 2.30, y en pocos minutos se movilizaron tres dotaciones de la Dirección General de Bomberos. Pero el acceso no fue sencillo: el predio, repleto de materiales combustibles y con un único ingreso angosto, obligó a los efectivos a ingeniar una estrategia diferente. Según explicaron fuentes del cuartel, decidieron trabajar desde un inmueble contiguo, ganando altura y una posición más favorable para lanzar el ataque directo sobre los dos focos principales.
“Desde ahí pudimos dirigir los chorros de agua con precisión y evitar que el fuego se propagara al resto del material acumulado”, detalló uno de los oficiales a cargo, que prefirió no dar su nombre. El esfuerzo dio resultado: en poco más de una hora lograron controlar las llamas, que afectaron principalmente a dos micros en desuso y a una parte importante del stock de repuestos almacenados al aire libre.
Pero el trabajo no terminó ahí. Con el fuego ya sofocado, los bomberos desplegaron un operativo de enfriamiento y monitoreo constante, ya que la acumulación de neumáticos y residuos metálicos con restos de aceite aumentaba el riesgo de reignición. “Estuvimos revisando cada rincón con cámaras térmicas hasta asegurarnos de que no quedaran brasas”, agregó el vocero.
Lo que más valoraron desde el cuerpo de bomberos fue la coordinación con otras unidades operativas: personal de la Policía de la Ciudad acordonó la zona y desvió el tránsito para facilitar el ingreso de los camiones cisterna, mientras que el SAME se mantuvo en alerta por precaución. Afortunadamente, no se reportaron vecinos intoxicados ni efectivos lesionados, un dato que destacaron con alivio porque el lugar, por su naturaleza, acumula riesgos de explosión o desprendimientos.
Pasadas las 5 de la mañana, el operativo se daba por concluido. Los peritos de la división investigaciones iniciaron las primeras diligencias para determinar si el incendio fue accidental —por algún cortocircuito en los cables viejos de los colectivos— o si hubo intervención de terceros. Mientras tanto, los vecinos respiran tranquilos, aunque el olor a quemado todavía se percibe en varias cuadras a la redonda.