Cada vez que se ingresa buscando personas o instituciones que resaltaron en Jujuy, no deja de sorprenderme muchos que no tuvieron la suficiente divulgación, exaltando la importancia que deben tener. Se lo ubica por el nombre de la calle, pero no por sus virtudes que fueron maravillosas.
Es el caso de la trayectoria del jujeño Eugenio Tello, nacido en el año 1849, que por sus condiciones como dirigente culminó al acceder a la gobernación de Jujuy, con un fin principal que fue la creación de ciudades. Por esta razón fue conocido como padre de pueblos.
Fundó en 1871 el telégrafo en Jujuy y designado jefe de la Oficina de Correos y Telégrafos en la ciudad de San Salvador de Jujuy. Rindió examen para obtener el título de Maestro Normal y aprendió a elaborar mostos logrando el título de enólogo.
En el año 1875, con solo 26 años, participó en el combate de Quera, en la región montañosa de la Puna jujeña, departamento Cochinoca nombrándolo jefe de escolta del gobernador con el grado de teniente coronel. Ante el levantamiento de los campesinos, que reclamaban esas tierras que ocupaban de mucho tiempo atrás, trajo un resultado: una lucha sangrienta en que muchos murieron en la batalla.
Este enfrentamiento dejó como resultado que las relaciones con las comunidades indígenas y el gobernador José María Álvarez Prado no fueran las mejores.
Entre los años 1875 y 1876 fue diputado provincial representando a diferentes departamentos: Capital, Ledesma y Humahuaca y asumió la presidencia de la Legislatura. En 1878 obtuvo el cargo de profesor de Latinidad en el Colegio Nacional de Jujuy y poco después designado vicerrector del mismo, pasando a ser profesor de Literatura.
El primero de mayo de 1883 fue electo gobernador, cargo que ocupó hasta el 1 de mayo de 1885. Su gestión fue reconocida al lograr la pacificación y consolidación del gobierno ante los problemas de agitación.
Su plan gubernamental fue ejecutar mecanismos institucionales para lograr que las estructuras comunales consideradas como de "orden feudal", disolvieran las antiguas formas de posesión de las tierras. Tello quería un sistema de propiedad privada, absoluta y libre. Su idea consistió en comprar tierras por el Estado para luego venderlas a sus ocupantes originales, mediante planes de pago accesibles y sin intermediarios, fijando precios justos con financiación muy flexible para que pudieran pagarlas. De esta forma, dijo, se evita que los terratenientes continúen con abusos y que las tierras vayan a una subasta pública beneficiándose con los desalojos.
Llevó a la práctica, para que las poblaciones locales se vieran empujadas a convertirse en arrenderas o en mano de obra asalariada, en las industrias emergentes, como fueran los grandes emprendimientos azucareros que comenzaban a expandirse en el este de Jujuy.
Elaboró un proyecto de fundación de "pueblos y civilización" terminando con el control territorial de las comunidades originarias, impulsando la fundación de centros urbanos en Abra Pampa, La Quiaca y en San Pedro.
En diciembre de 1883, dispuso la venta de las tierras fiscales ubicadas en las localidades de Santa Bárbara y Maíz Gordo concediendo la licencia para la instalación de un molino harinero.
En julio de 1884, realizó la compra de la finca Valle Grande de los herederos de Rufino Valle.
Al impulsar la fundación oficial en 1883 de La Quiaca logra que se donaran parcelas para proyectar la ciudad fronteriza. Y en el mismo año, en plena puna jujeña, envió a la Legislatura un proyecto para crear otra ciudad denominándose inicialmente poética como la "Siberia Argentina" debido a su clima frío y de altura. Es actualmente Abra Pampa.
Tello demostró tener una fuerte política de urbanización, y en lugar de conceder la autonomía de la tierra a los nativos, fundó localidades para asentar la autoridad, el comercio regulado y el control del territorio norteño.
Es importante tener presente que, para evitar conflictos con los pueblos originarios, dispuso un control en el territorio fijando que todo planteo debía ser en base a presentaciones judiciales para dirimir sus derechos.
Tello siempre fue un apasionado de lograr fundaciones para encontrar la pacificación de sus pobladores.
Entre tantos objetivos también estuvo la fundación de San Pedro. Lo inicia con un proceso institucional en el año 1883 al dictar el decreto de expropiación el 30 de julio de 1883 que tiene un especial significado. Las tierras, según los antecedentes encontrados, fueron del salteño Miguel Francisco Araoz. El gobernador, al tener decidida su fundación, redacta un decreto de expropiación y en consecuencia de fundación del pueblo. Para llegar a un acuerdo se traslada, Tello realiza una gira a caballo y llegando a la hacienda de Araoz.
Todo lo dicho surge de antecedentes encontrados donde Tello justificaba sus acciones, explicando que un asentamiento humano en que las personas vivían en tierras pertenecientes a un solo dueño representaba "un régimen depresivo de la dignidad de los pobladores". Decidió avanzar con la expropiación y el trazado del pueblo como un "homenaje a la democracia que tiende a garantizar la independencia del pueblo".
Persiguió un objetivo de transformar lo que él describió como una simple "toldería" o "aldea de trabajadores azucareros", en un verdadero pueblo libre.
Ante la rotunda negativa inicial del propietario, don Miguel Aráoz, quien no quería ceder ni ver fragmentadas sus tierras, Tello le lanzó una contundente frase que quedó para la historia: "Bueno amigo, no me iré de su casa, y desde aquí gobernaré la provincia".
El gobernador se instaló en la "Sala", (casa principal de la hacienda), durante ocho días, despachando los asuntos públicos provinciales desde allí, hasta que Aráoz finalmente cedió y aceptó la iniciativa.
El aporte brindado por Normando Alfredo Balduin que se encargó de cuidar, y ampliar la obra que fuera recopilada por su padre Pablo Balduin quien fuera periodista y funcionario, tiene un valor histórico y merece ser reconocido en tantos libros escritos: Historias de San Pedro de Jujuy, San Pedro y el valle el Río San Francisco Jujuy, sobre la fecha de fundación de San Pedro de Jujuy.
Otro de los logros fue lo narrado por el Dr. Jobino Sierra Iglesias en sus tareas de investigación "Acerca de la fundación del pueblo de San Pedro, "Un tiempo que se fue"; "Vida y obra de los hermanos Leach en el departamento de San Pedro", "Los 15 dueños de la pampa de San Pedro", tienen una enorme importancia para conocer el nacimiento y evolución de San Pedro de Jujuy.
Teófilo Sánchez de Bustamante en su libro "Biografías históricas de Jujuy", al referirse a la fecha que en San Pedro de Jujuy, la ciudad conmemora su aniversario cada 25 de mayo de 1883, dice que "esta fecha fue establecida por una comisión histórica en 1977 basándose en una carta escrita por el propio Eugenio Tello en 1924, donde rememoraba simbólicamente ese día como el inicio de su gesta para transformar el asentamiento de trabajadores en un pueblo libre".
Entre otros aciertos Tello fue creador del Archivo de Tribunales en el año 1885, fundó la Escuela Normal Nacional de Señoritas, hoy "Juan Ignacio Gorriti", inaugurada el 4 de julio de 1884 bajo la dirección de la educadora Juanita Stevens. Fue ministro de José María Álvarez Prado, senador nacional desde 1886 a 1895, convencional provincial constituyente en 1890 a 1900. Terminada su senaduría, es reconocido, a nivel nacional, designándose gobernador en los territorios nacionales de Chubut 1895/1898 (Presidencia de José Evaristo Uriburu) y en Río Negro entre 1908 y 1905 (Presidencia de Julio Argentino Roca) que, al no ser provincias, los nombraba el presidente de la Nación.
Debido a una gran inundación que destruyó Viedma -capital territorial- trasladó la sede del Gobierno y la capital del territorio a Choele Choel de manera temporal, garantizando la continuidad institucional en el año 1889. Impulsó la colonización y riego en los años 1900 -1902, fomentando el asentamiento de colonos galeses provenientes de Chubut en la Isla Grande de Choele- Choele que eran tierras fiscales de propiedad del Estado Nacional. También gestionó fondos públicos para otorgar concesiones de tierras a cambio de la construcción el primer gran canal de riego de la zona.
Al morir en Buenos Aires el 30 de noviembre de 1924, sus restos fueron trasladados posteriormente y hoy descansan en la iglesia matriz de la ciudad de San Pedro de Jujuy.
Sin duda que este escrito es un aporte para recordar a hombres que dieron todo por su territorio y un reconocimiento por su esfuerzo y perseverancia. (Autoría Fernando Zurueta).