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La Escuela de esquila crece y suma 11 comunidades

La EEA Inta Abra Pampa encara el 2º módulo para esquila de vicuñas. Brindan formación técnica.
Lunes, 28 de septiembre de 2026 00:41
PRÁCTICA | DESTACAN MAYOR PARTICIPACIÓN FEMENINA.
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La Escuela de Esquila del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (Inta) Abra Pampa inició una nueva etapa de capacitación para integrantes de comunidades vicuñeras, que en septiembre se completó el módulo de mantenimiento de la máquina esquiladora y las prácticas con llamas, mientras que en octubre comenzará la capacitación específica en esquila de vicuñas. La propuesta busca fortalecer las capacidades de los propios integrantes de las comunidades y mejorar la eficiencia de una actividad que se desarrolla cada año durante la temporada de esquila.

Carlos Palacios, integrante del equipo de campo y profesor de la Escuela de Esquila de la Estación Experimental Agropecuaria (EEA) Abra Pampa del Inta, explicó que la iniciativa comenzó alrededor de 2016 a partir del interés de las comunidades vicuñeras por mejorar las técnicas utilizadas para esquilar los animales. "Ellos estaban comenzando recién a esquilar las vicuñas. En ese momento lo hacían con la tijera manual y llegaron a nuestra institución interesados en ver cómo trabajábamos con la tijera mecánica. Vieron que era muy eficaz, que el trabajo era fácil y rápido, y desde ahí surgió la Escuela de Esquila en nuestra institución", dijo.

Las comunidades buscaban hacer más efectiva la esquila e incorporar nuevos métodos, por lo que comenzaron a recibir asesoramiento en la estación del Inta Abra Pampa. Palacios recordó que en ese momento coordinaron con Marcelo Echeñique, quien era director de la institución, y acordaron formar una Escuela de Esquila para capacitar a productores y personas que participan de los chakus de vicuñas.

En los primeros años, la demanda era muy alta y el equipo del Inta no alcanzaba a cubrir todas las necesidades, por lo que decidieron capacitar a integrantes de las propias comunidades que realizaban los chakus.

La Escuela de Esquila dicta las capacitaciones todos los años y organiza a los participantes en dos grupos de alrededor de 30 alumnos cada uno, con el objetivo de brindar una formación más personalizada. Está organizada en tres módulos, el primero está relacionado con el mantenimiento de la máquina esquiladora e incluye el armado y desarmado de la tijera, el reconocimiento de cada una de sus piezas y las tareas de mantenimiento.

"La tijera de esquila contiene 32 piezas y, cuando están trabajando, a veces alguna de esas piezas suele dañarse. Les enseñamos cómo tienen que manipular la tijera mecánica, cuáles son los mantenimientos que tienen que tener en cuenta y todo eso lo enseñamos nosotros en ese primer módulo", explicó y sostuvo que a medida que avanzan hacen prácticas y aprenden cómo manejar el animal.

CARLOS PALACIOS, CAPACITADOR

Una vez superado el módulo de mantenimiento, comienzan las prácticas de esquila que inician con llamas, debido a que tienen una piel más resistente y así reducen las posibilidades de producir heridas. Luego se avanza con la esquila de vicuñas. "Ellos antes trabajaban con la tijera manual, se demoraban entre 10 y 15 minutos en esquilar una vicuña y de ahí se fue evaluando también todo el estrés. Se convencieron de que con la tijera mecánica se demora menos, entre dos y tres minutos. Los más duchos lo hacen en un minuto. Es bastante la facilidad que se tiene con la tijera mecánica", detalló.

Cuando comenzó la Escuela de Esquila se trabajaba con cinco comunidades y actualmente son 11 las que participan de las capacitaciones, debido a la creciente demanda tanto para la esquila de llamas como de vicuñas. Entre ellas mencionó a Susques, Olaroz, El Cóndor, Suripugio, Lagunilla de Farallón, Loma Blanca, Quera y Agua Caliente, entre otras.

Palacios explicó que en la región la esquila comienza en septiembre. "Ya terminamos el primer módulo, que es el de mantenimiento, y también hicimos la práctica de esquila en llama. Ahora, en octubre, se viene la práctica en vicuña", detalló.

Además, destacó el crecimiento de la participación femenina. "Todos los años son nuevos los alumnos. Nos sorprende porque hay muchas mujeres que se están sumando y hay mucho interés de ellas. Este año tuvimos muchas mujeres capacitándose y aprenden mucho más rápido que los varones", dijo.

Explicó que hay comunidades nuevas que comienzan a organizar sus propios chakus y suelen asesorarse con aquellas que cuentan con mayor experiencia.

Controlan el bienestar animal

En relación con las condiciones necesarias para realizar un chaku, Palacios explicó que se trata de un proceso que requiere seguir ciertos protocolos para garantizar el bienestar de los animales como la calidad de la fibra y evitar su contaminación. En principio se observan cuáles son los animales que pueden ser esquilados.

“La vicuña se esquila de un año en adelante, dependiendo de la condición corporal y el largo de la mecha. También se tiene en cuenta que no tenga sarna o caspa. Los animales que no están en condiciones no se esquilan”, dijo. Explicó que en general, durante los chakus encuentran a las vicuñas en buenas condiciones sanitarias y que es poco frecuente detectar animales con sarna.

Durante el chaku, el primer día se realiza el encierro de los animales y al día siguiente comienza la esquila. En ese momento se hace un control de las vicuñas, especialmente cuando se concentran entre 200 y 300 ejemplares, para determinar cuáles están en condiciones de ser esquiladas. “Únicamente se esquilan los animales que están en buenas condiciones y que no tengan ningún problema. Después de una esquila, en las comunidades hacen un monitoreo al día siguiente para ver cómo están las vicuñas. Llevan esos datos y hacen el seguimiento”, afirmó.

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