A lo largo de los siglos, la figura de San Cayetano ha quedado unida a numerosos testimonios de personas que aseguran haber recibido gracias por su intercesión. Tras su muerte, comenzaron a difundirse relatos sobre curaciones consideradas extraordinarias y ayudas inesperadas en momentos de profunda necesidad.
Muchos de esos hechos fueron investigados por las autoridades eclesiásticas durante el proceso que conduciría a su reconocimiento como santo. Los documentos reunieron declaraciones de testigos y otros antecedentes que respaldaron la fama de santidad que ya tenía en vida.
Con el paso del tiempo, la devoción se extendió por Europa y América. Miles de fieles comenzaron a encomendarle sus necesidades, especialmente relacionadas con el trabajo y sus familias. Así nació la tradicional invocación por "pan y trabajo", que continúa vigente hasta la actualidad.