La Provincia participó del 4° Encuentro Apícola Federal realizado en Tucumán, donde se reunieron representantes de 22 provincias. El sector jujeño tiene una demanda interna que supera la producción disponible y apunta a crecer mediante más colmenas, financiamiento, capacitación y nuevos canales de comercialización.
La delegación jujeña la integró el director de Desarrollo Ganadero, Juan Casasco, y productores jujeños. "Creo que los jóvenes le pueden dar una energía muy importante y un gran impulso para la producción de nuestra provincia", destacó Casasco sobre los estudiantes avanzadas de Agronomía, además de un productor de Tilquiza, quienes tuvieron la posibilidad de conocer experiencias de otras regiones.
El funcionario explicó que la provincia viene acompañando desde hace cuatro años estas instancias federales y destacó especialmente la incorporación de jóvenes productores jujeños en las últimas ediciones.
En el intercambio federal quedó en evidencia que la apicultura jujeña tiene una realidad diferente de la de las grandes provincias productoras que tienen otra escala, venta a granel y apuntan a la exportación, en Jujuy la miel se comercializa en frascos y en el mercado local.
De hecho en Jujuy no alcanzan a cubrir su propia demanda. "Tenemos una producción en la provincia que ni siquiera llega a cubrir la demanda", explicó Casasco. Esto es una oportunidad para los productores, ya que buena parte de la miel encuentra rápidamente un comprador, pero también un límite de modo que antes de pensar en mercados externos, de exportar, la producción debería alcanzar una escala mayor.
Según datos de Desarrollo Ganadero que indica que Jujuy cuenta actualmente con 151 productores registrados y 4.523 colmenas. El funcionario aclaró que el registro no necesariamente refleja la totalidad de la actividad, debido a que existe producción que no se encuentra formalizada.
Explicó que no se apunta a sumar nuevos apicultores, sino fundamentalmente a lograr que quienes ya trabajan en la actividad puedan incrementar su capacidad productiva, y elevar progresivamente la cantidad de colmenas existentes. "Pasar a tener 150 productores con 5.000, 6.000 o 7.000 colmenas", planteó Casasco como una meta posible ya que estimó que incorporar nuevos productores no resulta sencillo porque la apicultura es una actividad específica, que demanda tiempo, conocimiento y esfuerzo físico.
Es que explicó que en Jujuy, una gran parte de los apicultores desarrolla la actividad como segundo ingreso y detalló que algunos tienen empleos en la administración pública, empresas o comercios y atienden sus colmenas durante los momentos disponibles, mientras que otros cuentan con la colaboración de sus familias y contratan ayuda solamente en épocas puntuales, especialmente durante la cosecha.
El crecimiento también encuentra una barrera en la contratación de mano de obra. "El techo productivo se lo ponen ellos mismos en el momento de decir, '¿Empiezo a contratar gente o no?'", explicó Casasco al sostener que el costo y el riesgo que implica incorporar trabajadores condicionan las posibilidades de ampliar la escala.
Explicó sin embargo que pese a estas dificultades la actividad apícola en Jujuy puede convertirse en una ventaja comercial. En la Quebrada, por ejemplo, se producen mieles asociadas a una flora particular y a las condiciones de altura.
"Son mieles que tienen su diferenciación. Son mieles que tienen un valor agregado único", sostuvo Casasco. Es que la diversidad de ambientes de Jujuy permite obtener productos con características propias y abre posibilidades para profundizar estrategias de diferenciación y agregado de valor.
El acceso al crédito es otro de los aspectos sobre los que se trabaja. Durante el encuentro se abordó la línea Triple Factor del Consejo Federal de Inversiones (CFI), aunque desde la Provincia reconocen que se trata de una herramienta que implica inversiones importantes y que puede resultar difícil de asumir para pequeños productores.
El funcionario explicó que Desarrollo Ganadero trabaja con el Consejo de la Microempresa en líneas específicas para el sector apícola, con condiciones adaptadas a sus características. De hecho se realizaron adecuaciones para que los productores pudieran acceder a pequeños créditos destinados a necesidades inmediatas, como la compra de azúcar e insumos.
Sin embargo, para los apicultores el financiamiento no es la única preocupación sino que también demandan la posibilidad de encontrar espacios donde vender. La Provincia procura facilitar la participación de los productores en ferias y espacios vinculados al emprendedurismo.
La estrategia contempla una rotación, debido a que no todos cuentan con el mismo volumen disponible y en algunos casos, inclusive un productor es quien lleva productos de otros colegas para ampliar la oferta.
La comercialización directa permite además fortalecer el vínculo con el consumidor y diferenciar la miel genuina de otros productos que pueden generar confusión.
De hecho, explicó que el sector reclama controles frente a productos elaborados con jarabes u otros componentes que se presentan comercialmente como miel. "La única forma de que sea miel es que sea el producto de una abeja", afirmó Casasco, al destacar la necesidad de preservar la identidad del producto y el trabajo de los apicultores.
Sobre la infraestructura
Otro desafío está relacionado con las salas de extracción y fraccionamiento. Actualmente, existe una sala habilitada en la finca Severino, en Perico, administrada por una cooperativa de productores. Además, hay otras instalaciones que esperan avanzar con su habilitación, una ubicada en El Fuerte y otra en San Pedro.
La infraestructura permite realizar el proceso de extracción más eficiente y ahorrar tiempo y trabajo. Sin embargo, la sala habilitada no alcanza a cubrir toda la demanda y algunos productores continúan utilizando métodos propios.
Para Juan Casasco, el crecimiento de la infraestructura debe acompañar el aumento de la producción. "O aumentamos la producción para que haya una demanda de salas", planteó al considerar que no tendría sentido disponer de instalaciones preparadas si todavía no existe suficiente volumen para usarlas.
Mientras tanto, el sector también avanza en productos de mayor valor agregado y de hecho se comercializan cera y propóleo. En el encuentro encontraron un innovador propóleo en formato spray que despertó interés entre consumidores de las provincias.
El desafío para los próximos años será transformar ese potencial en mayor escala productiva. La apuesta oficial pasa por incrementar el número de colmenas, fortalecer a los productores existentes, facilitar el acceso al financiamiento, ampliar los espacios de comercialización y sostener la capacitación.
"Es un sector con mucha energía, un sector con muchas ganas", dijo Casasco y destacó las perspectivas de una actividad que, aunque todavía es de pequeña escala en Jujuy, cuenta con una demanda interna sostenida y productos con características propias que pueden convertirse en una oportunidad de crecimiento.