¿Cómo evitar recordar a Raquel, la mamá de Mafalda, y su incansable trabajo doméstico? A lo largo de la tira, Quino va aportando elementos sobre las implicancias de ese trabajo no remunerado. Raquel no logró terminar sus estudios. Raquel no participa del mercado de trabajo. Raquel no tiene tiempo para otra cosa que no sea ocuparse de la casa y de Mafalda y Guille. Raquel es "sólo una mamá full time".
Como escribió Brigid Schulte, periodista de muchos años del Washington Post, no es que las mujeres no hayan tenido talento para dejar su marca en el mundo de las ideas y el arte: nunca tuvieron el tiempo. Una gran mayoría ha sido tradicionalmente relegada a un rol de continua asistencia a los varones creadores, como Martha Freud, cuyo apoyo llegaba al punto de poner la pasta de dientes en el cepillo de su marido.
Este problema no es solo de las mujeres de personalidades famosas y excéntricas. La posibilidad que las mujeres tuvieron, históricamente, para desarrollar una profesión fue siempre pequeña, absorbidas constantemente por el trabajo de cuidado de maridos, hijos y personas con dependencia. Alcanza a millones y millones de mujeres y la situación es aún más inequitativa para las mujeres de hogares más vulnerables. La brecha entre mujeres y varones en el mundo del trabajo sigue estando presente, dado que, a pesar de los significativos avances de las últimas décadas, las dificultades para alcanzar la igualdad plena entre géneros son aún palpables. (Mercado de trabajo. Tasas e indicadores socioeconómicos EPH. Cuarto trimestre de 2024 Issn 2545-6768 Instituto Nacional de Estadística y Censos). Esto ubica a nuestro país en línea con el promedio latinoamericano y rezagado con respecto a algunos países que están innovando en la región, como Colombia y Uruguay.
También se evidencian brechas importantes en el nivel de desempleo, subempleo, empleo no registrado, trayectorias laborales y el acceso a puestos de decisión para mujeres. Las brechas de género no solo son relevantes y un imperativo desde un enfoque de derechos, sino que también tienen un impacto económico significativo.
Las mujeres tienen, en promedio, menores ingresos y existe una mayor proporción de mujeres que no reciben remuneración y que son jefas de hogares monoparentales o en situación de pobreza, una mayor inclusión contribuiría a reducir los niveles de vulnerabilidad.
Con ese horizonte, en las columnas que siguen se analizarán las trayectorias laborales de las mujeres y la calidad de estos empleos una vez que ingresan al mercado laboral, con especial énfasis en los fenómenos de "escaleras rotas", que son las interrupciones en estas trayectorias a causa de la maternidad; de segregación horizontal, por desempeñarse en sectores de menores ingresos; y de informalidad laboral, que en algunos sectores alcanza al 90% de los puestos de trabajo. Con ello se busca formular un aporte para preparar a las destinatarias ante el actual contexto de distribución inequitativa de tareas de cuidado, con el fin de brindar herramientas que promuevan el derecho a una vida libre de violencias en armonía con el interés superior del niño.
(*) María Fátima Chañi es abogada prosecretaria en el Juzgado de Violencia Nº 1.