Franco Colapinto protagonizó una recuperación notable en el Gran Premio de Gran Bretaña de Fórmula 1, disputado este domingo en el circuito de Silverstone. El piloto argentino de Alpine había quedado relegado a la 19ª posición en la grilla luego de un error en la clasificación, pero desde el inicio de la carrera mostró un ritmo superior al de su ubicación de largada.
La carrera terminó con auto de seguridad y la ganó el piloto de Ferrari Charles Leclerc, seguido de George Russell con Mercedes y Lewis Hamilton con Ferrari.
Una arrancada clave
Apenas se apagaron las luces, Colapinto ganó varios lugares y se ubicó 16° en la primera vuelta, tras protagonizar un cruce ajustado con su compañero de equipo. A partir de ahí, el bonaerense encadenó maniobras que lo llevaron a superar, entre otros, a Nico Hülkenberg y a Esteban Ocon, hasta ubicarse 13° en las primeras vueltas de la competencia.
Leclerc al frente, caos en la punta
Mientras el argentino avanzaba en la mitad de la tabla, la carrera se definía en la parte delantera entre los pilotos de Ferrari y Mercedes. Charles Leclerc tomó el liderazgo desde temprano y logró sacarle distancia a Lewis Hamilton, mientras que Andrea Kimi Antonelli, que había marcado la pole position, no pudo sostener el primer lugar y retrocedió al tercer puesto.
La carrera tuvo además varios incidentes: penalizaciones para Alex Albon y Hamilton por maniobras irregulares, un pinchazo que perjudicó a Oscar Piastri y un problema técnico que dejó al Aston Martin de Fernando Alonso detenido antes de la largada.
Alpine, con la mira en la zona de puntos
Con Colapinto y Pierre Gasly luchando por escalar posiciones, Alpine buscaba sumar puntos en un circuito exigente. El equipo francés apostaba a que ambos pilotos pudieran aprovechar los incidentes de rivales directos para consolidarse dentro del top 15, con el objetivo de acercarse a la zona que reparte unidades para el campeonato.
La definición del Gran Premio de Gran Bretaña se esperaba abierta, con Leclerc al mando pero con Verstappen, Russell y Norris al acecho, en una carrera de 52 vueltas donde cada estrategia de neumáticos podía cambiar el resultado final.