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Saldan deuda histórica con un pionero del periodismo

Serapio Soria ya tiene su lugar de honor en la Sala de Periodistas del Museo "Macedonio Graz" de la capital jujeña.

Domingo, 19 de julio de 2026 00:00
SATISFACCIÓN | FAMILIARES DE SERAPIO SORIA, INTEGRANTES DE GRITO VERDE Y FUNCIONARIOS POSAN TRAS EL ACTO CONCRETADO EN LA CASA MACEDONIO GRAZ.

San Pedro de Jujuy y la pléyade de los grandes periodistas de nuestra provincia, que tallaron una estirpe en la palabra y la verdad, se vistieron de memoria y de gratitud. En un emotivo acto concretado recientemente en el Centro Cultural y Casa Museo "Macedonio Graz", la revista Grito Verde y la comunidad de San Pedro de Jujuy, conjuntamente con sus autoridades municipales, saldaron una deuda histórica de cien años con el pionero del periodismo y la verdad regional, Serapio Soria.

En lo que fue un puente de justicia histórica, a cien años de su trágico asesinato en defensa de la verdad, el retrato de Serapio Soria finalmente fue incorporado con protocolo oficial y en el formato correspondiente en la Sala de Periodistas. Este hito no solo repara el olvido, sino que, al cumplir con los rigurosos estándares del museo, sienta el precedente y da el puntapié inicial para una reestructuración profunda y profesional de toda la sala, abriendo el camino para futuros reconocimientos a otros pioneros de la comunicación en la provincia.

De la ceremonia participaron el secretario de Cultura provincial, José Rodríguez Bárcena; la directora provincial de Cultura, Gisela Arias; la coordinadora de Industrias Culturales, Florencia Cari; el director provincial de Patrimonio, Sebastián Daza; el secretario de Modernización de la Municipalidad de San Pedro de Jujuy, Danilo Montanari; la subsecretaria de Cultura y Turismo de la Municipalidad de San Pedro de Jujuy, Norma Massa; descendientes directos de Serapio Soria, la periodista Laura Ballatore, el equipo de la revista cultural Grito Verde, Nora del Rosario Ruíz; las profesoras Liliana Mendoza, Eva Rojas y Sandra Lucía Romero y su colaborador Emanuel Ortega, además de periodista de distintos medios que marcaron presencia en la mañana.

En un emotivo momento, el secretario de Cultura de la Provincia invitó a los funcionarios del municipio sampedreño, a la directora de Grito Verde, y a los familiares de Serapio Soria a ingresar a la Sala de Periodistas para descubrir ante sus ojos una nueva presencia: un rostro y una mirada que supo fijar su cimiento desde la verdad y la ética. Un retrato que habla de auténtico periodismo y que hoy es reconocido en el concierto provincial.

Con marcada emoción, todas las miradas resaltaron su figura, ese rostro de quien creyó que informar era servir al pueblo, del pionero del periodismo sampedreño y regional, del sembrador de ideas y de progreso en el Ramal jujeño. Y de esa manera, la palabra ingresó a la Casa con la esperanza de que su mirada recuerde que la verdad siempre ilumina, y que, al redescubrir su historia y su ejemplo, nos convoque a seguir escribiendo con coraje la historia de los pueblos.

La periodista y directora de Grito Verde, Nora del Rosario Ruíz, tomó la palabra para dar la bienvenida y, con la emoción latiendo en la garganta, expresar el profundo significado de este reencuentro. "Traer hoy a don Serapio Soria a esta Sala de Periodistas no es un mero acto protocolar, es un acto de justicia y de amor por nuestra identidad. Es decirle a Jujuy que la verdad no se puede fusilar. Cien años de silencio se rompen hoy en este patio, no para mirar al pasado con rencor, sino para heredarle a las nuevas generaciones de comunicadores una brújula ética inquebrantable. Grito Verde nació para desenterrar estas historias que nos hacen ser quienes somos, y hoy, con el alma ensanchada, sentimos que don Serapio finalmente ha vuelto a casa", acotó.

El orgullo de la sangre

Y como la historia se escribe con hechos, pero se hereda con el corazón, quién mejor que su propia sangre para evocar al hombre detrás del bronce. En nombre de la familia Soria, sus nietas Graciela Soria, Ana María "Chiqui" Cuesta Soria y su nieto, el excombatiente de Malvinas Gustavo Pérez Soria, compartieron recuerdos.

Con una emoción que humedeció los ojos de los presentes, "Chiqui" Cuesta Soria rescató la faceta más íntima y valiente de su abuelo. "Era un hombre de una convicción de hierro. Viajaba en condiciones durísimas al Chaco a comprar animales para poder financiar la campaña del partido radical, al que amaba con el alma. Pero su mayor legado, el que nos transmitió como un tesoro sagrado, es que jamás mezcló su pertenencia política con el ejercicio libre, ético y sagrado de su profesión. Él escribía para el pueblo, no para los gobiernos".

Con el mismo nudo en la garganta, recordó la fortaleza de su abuela, la compañera de vida del periodista. "Cuando la intolerancia le arrebató la vida a mi abuelo, mi abuela se quedó sola, viuda con apenas 38 años y ocho hijos pequeños a los cuales cobijar. Tuvo que hacerse gigante ante el dolor, templarse como el acero y salir adelante para criar a esa familia con los mismos valores de honestidad y trabajo que hoy nos reúnen acá".

El secretario de Modernización de la Municipalidad de San Pedro de Jujuy, Danilo Montanari, reflexionó sobre el rol del periodismo y el legado de Soria. Enfatizó que el verdadero periodismo tiene la incomodidad como bandera. "Tiene la obligación ineludible de poner incómodos a quienes gobernamos, a quienes circunstancialmente tenemos una responsabilidad pública. El día que el periodismo no incomode, significa que algo en nuestra democracia está fallando de raíz. Don Serapio Soria nos enseñó que la ecuanimidad no se negocia. Siendo un radical fundador de nuestro partido en la región, no dudaba en señalar con su pluma lo que estaba mal. Él incomodaba porque buscaba la justicia, y lamentablemente, esa coherencia inquebrantable fue la que terminó sellando su trágico destino. Su ejemplo nos obliga a ser mejores".

El secretario de Cultura de la Provincia, José Rodríguez Bárcena, cerró la lista de oradores con palabras que resonaron en las paredes de la histórica casona. "Solo mueren aquellos que son olvidados, aquellos a los que se deja al costado del camino de la memoria. Hoy, en esta mañana luminosa, la presencia de Don Serapio Soria está más viva y presente que nunca gracias a la creación de estas hermosas redes humanas, al empeño infatigable de la revista Grito Verde y al latido constante de su familia. Don Serapio, aunque nació en otra provincia, es infinitamente jujeño: porque uno pertenece al lugar que elige, al lugar con el que se compromete con el alma y por el cual, en su caso, se es capaz de dar la vida", finalizó.

Y así, llegando el mediodía, bajo el sol mañanero que extendió sus rayos para iluminar el histórico recinto, se cerró el homenaje, pero quedó abierto el legado de Serapio Soria, porque dejó algo más que un semanario, dejó el deber de preguntar, de contar, de no callar. Que este retrato, desde hoy en este sitio de honor, sea inspiración para los periodistas jujeños en su cotidiana labor de defender la verdad como él lo hizo.

Serapio Soria, aquel catamarqueño que adoptó a San Pedro como su madre, no fue un hombre de escritorio. Fue el hacedor que a caballo consiguió el agua potable para San Pedro y La Esperanza, el cofundador de la Biblioteca Popular Domingo Faustino Sarmiento, el fundador y primer presidente del Club Atlético Tiro y Gimnasia, y el visionario que exigió una escuela Normal para que las hijas de las familias humildes tuvieran acceso a la educación. Hoy, un siglo después de que la intolerancia intentara callarlo, su mirada firme vuelve a custodiar la libertad de expresión en Jujuy.

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